Suplementos alimenticios: entre la medicina basada en la evidencia y el marketing

¿Por qué los suplementos alimenticios se han convertido en uno de los temas más debatidos de la medicina moderna?

En la actualidad, el mercado de los suplementos alimenticios crece más rápido que la mayoría de los demás sectores de la atención sanitaria. Según las previsiones de los analistas, su valor superará los 300.000 millones de dólares estadounidenses en los próximos años. Al mismo tiempo, aumenta el número de pacientes que toman por iniciativa propia vitaminas, minerales, extractos vegetales, probióticos y otros nutracéuticos. Cada vez con mayor frecuencia, es el médico quien debe responder a las preguntas sobre su eficacia, seguridad y pertinencia de uso.

Sin embargo, la evidencia científica actual difiere considerablemente de las ideas que predominaban hace veinte años. Si antes la investigación se centraba principalmente en la prevención de estados carenciales, hoy la atención de los científicos se dirige hacia los efectos de los suplementos alimenticios sobre las enfermedades crónicas, el envejecimiento, el microbioma, el metabolismo y la nutrición personalizada.

Surge entonces una pregunta lógica: ¿están los médicos preparados para defender una posición fundamentada científicamente y hacer frente a las promesas del marketing?

Algunas estadísticas

América del Norte, especialmente Estados Unidos, constituye el mayor mercado de suplementos alimenticios. En 2023, el mercado estadounidense de suplementos alimenticios se valoró en 53.580 millones de dólares estadounidenses y se espera que continúe creciendo. Según las previsiones, este mercado alcanzará aproximadamente los 78.940 millones de dólares estadounidenses en 2030. Los suplementos energéticos y destinados a la pérdida de peso representan la mayor proporción del mercado, con un 67,5%. Se estima que el 15% de los adultos estadounidenses ha utilizado suplementos alimenticios para perder peso al menos una vez en su vida, con un porcentaje del 21% entre las mujeres y del 10% entre los hombres. Los estadounidenses gastan aproximadamente 2.100 millones de dólares estadounidenses en suplementos para la pérdida de peso. En conjunto, aproximadamente el 40% de la población estadounidense utiliza suplementos alimenticios, con mayor frecuencia entre las mujeres y las personas blancas. Según la Encuesta Nacional de Salud de Estados Unidos, aproximadamente el 25% de los encuestados tomaba diariamente suplementos de vitaminas y minerales.

China constituye el segundo mercado de suplementos alimenticios más grande del mundo. En 2024, su valor superó los 30.000 millones de dólares estadounidenses y continúa creciendo entre un 6% y un 8% anual, impulsado principalmente por el envejecimiento de la población, una mayor concienciación sobre la salud y el crecimiento de la clase media.

Según la Encuesta de Consumidores de CRN de 2023, las mujeres utilizaban suplementos alimenticios con mayor frecuencia (52%) que los hombres (48%). El consumo de suplementos aumenta con la edad: el 40% de los participantes en la encuesta tenía más de 55 años. Asimismo, los suplementos alimenticios se utilizan con mayor frecuencia en los hogares con mayores ingresos.

Una tendencia similar de crecimiento de las ventas de suplementos alimenticios se observa en muchos otros países, incluidos los europeos.

¿Deben considerarse medicamentos los suplementos alimenticios?

Una de las principales causas de malentendidos entre los pacientes y la comunidad médica sigue siendo la confusión entre los conceptos de «medicamento» y «suplemento alimenticio».

En todos los países desarrollados, los suplementos alimenticios se clasifican como productos alimentarios y no como medicamentos. Su función es complementar la dieta. Precisamente por ello, los requisitos de registro y demostración de eficacia difieren considerablemente de los exigidos a los medicamentos.

A pesar de ello, muchos consumidores continúan percibiendo los suplementos como un medio para tratar la obesidad, la osteoartritis, las enfermedades cardiovasculares, la depresión o los cambios relacionados con la edad.

Para la práctica clínica, esto implica una cuestión fundamental: el médico debe preguntar regularmente qué suplementos alimenticios toma el paciente, ya que muchos de ellos pueden influir en los resultados del tratamiento.

¿Puede un bloguero recomendar suplementos alimenticios?

Las tendencias actuales muestran que la publicidad agresiva, la promoción a través de las redes sociales y las recomendaciones de blogueros con frecuencia influyen más en las decisiones de los pacientes que los consejos del médico.

La situación resulta especialmente preocupante cuando las cuestiones relacionadas con la prevención e incluso el tratamiento de enfermedades quedan cada vez más en manos de blogueros, entrenadores de fitness, celebridades y referentes de la industria de la moda. Al carecer de formación médica y de responsabilidad profesional por las consecuencias de sus recomendaciones, generan entre millones de personas una percepción errónea sobre la seguridad y la eficacia de los suplementos alimenticios. Sustituir la experiencia médica por las opiniones de los influencers constituye una de las tendencias más peligrosas de la era digital actual, ya que las decisiones sobre la prescripción de nutracéuticos deben basarse exclusivamente en la medicina basada en la evidencia, las indicaciones clínicas y la evaluación individualizada del estado del paciente.

¿Confiamos demasiado en la publicidad?

La popularidad de los suplementos alimenticios se explica en gran medida por determinadas características psicológicas de los consumidores.

Existen varios mitos extendidos que continúan utilizándose activamente en el marketing.

El primero es que «lo natural siempre es seguro». Sin embargo, el origen natural de una sustancia no garantiza su seguridad. Muchos componentes de origen vegetal presentan una actividad farmacológica significativa y pueden provocar reacciones tóxicas o interactuar con medicamentos.

El segundo mito es que «si una pequeña cantidad es beneficiosa, una cantidad mayor será aún más beneficiosa». En la práctica, superar las dosis recomendadas es con frecuencia la causa de hipervitaminosis, alteraciones metabólicas y efectos tóxicos.

El tercer mito es que «si un producto se vende libremente, significa que es completamente seguro». En realidad, la mayoría de los suplementos alimenticios no se someten a ensayos clínicos de la misma magnitud que los medicamentos, y la responsabilidad sobre la calidad del producto recae en gran medida en el fabricante.

Por ello, es importante que el médico no se limite a recomendar o desaconsejar un determinado suplemento, sino que también explique al paciente las diferencias entre el nivel de evidencia científica y las afirmaciones publicitarias.

Más información relevante está disponible en Suplementos dietéticos: una perspectiva contemporánea

¿Por qué la base de evidencia ha resultado ser más compleja de lo esperado?

Durante las últimas décadas, las ideas sobre la evaluación científica de los suplementos alimenticios han cambiado considerablemente.

Actualmente resulta cada vez más evidente que un mismo nutriente puede producir efectos diferentes en función de la edad del paciente, sus características genéticas, el patrón alimentario, la composición de la microbiota intestinal y las enfermedades concomitantes.

Además, las personas nunca consumen nutrientes individuales de forma aislada. Los componentes de los alimentos interactúan entre sí, modificando la biodisponibilidad, el metabolismo y los efectos fisiológicos.

La ciencia de la nutrición moderna está pasando gradualmente del estudio de sustancias individuales al análisis de sistemas biológicos complejos.

¿Son adecuadas las mismas recomendaciones para todos los pacientes?

Uno de los conceptos que más rápidamente se ha desarrollado en los últimos años es la nutrición personalizada.

Cada vez existe más evidencia de que recomendaciones idénticas pueden producir efectos diferentes en distintas personas. La eficacia de los suplementos alimenticios está influida por variantes genéticas, características metabólicas, el microbioma intestinal, el nivel de actividad física, las enfermedades concomitantes e incluso el estilo de vida.

Esto significa que los esquemas universales de suplementación están cediendo progresivamente el paso a un enfoque individualizado.

Están apareciendo estudios que emplean tecnologías de nutrigenómica, análisis multiómico —el estudio simultáneo de varios niveles de procesos biológicos—, inteligencia artificial y aprendizaje automático para predecir la respuesta de un paciente concreto a determinados componentes de la dieta.

Para el médico clínico, esto implica pasar de la pregunta «¿funciona este suplemento?» a otra mucho más compleja: «¿en qué paciente concreto podría realmente ser eficaz?».

¿Existe evidencia de eficacia?

La evidencia científica actual no respalda ni el rechazo absoluto de los beneficios de los suplementos alimenticios ni la idea de que sean universalmente eficaces.

En determinados grupos de pacientes, pueden efectivamente corregir estados carenciales y formar parte de estrategias integrales de prevención de algunas enfermedades. Sin embargo, la evidencia sobre la eficacia de la mayoría de los suplementos sigue siendo heterogénea.

Por este motivo, la principal tarea del médico consiste en evaluar críticamente la evidencia disponible y aplicar un enfoque individualizado a cada paciente.

¿Estamos preparados para una nueva era de investigación?

La ciencia moderna de la nutrición está experimentando un cambio de paradigma científico. En los últimos años se han desarrollado activamente tecnologías multiómicas que integran genómica, epigenómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica e investigación del microbioma. Este enfoque permite estudiar el organismo como un sistema biológico integrado y no como un conjunto de órganos o parámetros bioquímicos aislados.

Gracias a estas tecnologías es posible identificar biomarcadores de respuesta a los componentes alimentarios, predecir la eficacia de las intervenciones nutricionales y desarrollar estrategias verdaderamente personalizadas para la prevención de enfermedades.

¿Ha llegado el momento de considerar el microbioma como un órgano plenamente funcional?

Una de las áreas de desarrollo más rápido sigue siendo la investigación del microbioma intestinal.

Actualmente resulta cada vez más evidente que muchos suplementos alimenticios ejercen su efecto no de manera directa, sino mediante cambios en la composición de la microbiota intestinal y en los metabolitos que esta produce. Un mismo componente puede producir efectos clínicos diferentes en distintos pacientes precisamente debido a las diferencias en la composición del microbioma.

Se presta especial atención a los probióticos, prebióticos, simbióticos y posbióticos. Sin embargo, las investigaciones actuales muestran que no existe un probiótico universalmente «beneficioso». Su eficacia depende del estado basal de la microbiota intestinal, el patrón alimentario, los medicamentos concomitantes y las características del sistema inmunitario.

Por ello, la prescripción de estos productos debe estar justificada y basarse en las características individuales del paciente.

¿Podrá la inteligencia artificial seleccionar el suplemento alimenticio adecuado?

Hace apenas unos años, una pregunta de este tipo habría parecido ciencia ficción. Hoy en día, la inteligencia artificial se está convirtiendo en una de las herramientas más prometedoras de la nutrición clínica.

Los algoritmos de aprendizaje automático pueden analizar simultáneamente miles de variables: datos genéticos, parámetros metabólicos, resultados de pruebas de laboratorio, características de la alimentación, nivel de actividad física y composición del microbioma. A partir de estos datos pueden elaborarse predicciones sobre la respuesta individual de un paciente a determinados nutrientes.

A pesar de los resultados impresionantes de los primeros estudios, sus autores subrayan que estas tecnologías aún no están preparadas para sustituir el razonamiento clínico del médico. La mayoría de los modelos requieren una validación, estandarización y evaluación adicionales en grandes estudios prospectivos.

Sin embargo, ya resulta evidente que en los próximos años la inteligencia artificial se convertirá en una herramienta importante de apoyo para el médico en la selección de recomendaciones nutricionales personalizadas.

¿Por qué la seguridad de los suplementos alimenticios se está convirtiendo en un problema global?

El crecimiento del mercado va acompañado de un aumento de las cuestiones relacionadas con la calidad de los productos.

A diferencia de los medicamentos, en muchos países los suplementos alimenticios no están obligados a someterse a ensayos clínicos antes de su comercialización. La responsabilidad sobre la calidad, la correspondencia con la composición declarada y la seguridad del producto recae en gran medida en el fabricante.

Las publicaciones de los últimos años han descrito numerosos casos en los que la composición real no coincidía con la información indicada en el envase. Algunos estudios han detectado contaminación por metales pesados, residuos de pesticidas y sustancias farmacológicamente activas no declaradas, así como desviaciones importantes entre las concentraciones reales y declaradas de los componentes activos.

Las diferencias entre los marcos regulatorios generan un problema adicional. Un mismo producto puede venderse libremente en un país, requerir registro estatal en otro o incluso clasificarse como medicamento en un tercero.

Según los autores de publicaciones de revisión, es necesaria una armonización del marco regulatorio y la creación de requisitos unificados para la fabricación de suplementos alimenticios.

¿Estamos olvidando las interacciones farmacológicas?

En la práctica clínica cotidiana, esta cuestión sigue siendo una de las más infravaloradas.

Muchos pacientes no consideran los suplementos alimenticios como medicamentos y, por lo tanto, no informan a su médico sobre su consumo. Sin embargo, algunos componentes pueden modificar de forma significativa la eficacia del tratamiento farmacológico.

Son bien conocidas las interacciones entre los preparados de hierba de San Juan y los anticonceptivos orales, los antidepresivos, los fármacos antivirales y los inmunosupresores. El trébol rojo, por ejemplo, puede influir en la eficacia del tamoxifeno. Los productos de origen vegetal que contienen ginkgo, ajo, ginseng o jengibre pueden modificar el riesgo de sangrado en pacientes que reciben anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios.

Los pacientes oncológicos requieren una atención especial. Algunos suplementos antioxidantes pueden potencialmente modificar la eficacia de la radioterapia o del tratamiento antineoplásico, por lo que su uso debe acordarse necesariamente con el médico tratante.

Por este motivo, la anamnesis farmacológica debe incluir actualmente no solo los medicamentos sujetos a prescripción, sino también todos los suplementos alimenticios, productos fitoterapéuticos y productos de nutrición deportiva.

Puede consultar información adicional de interés en El papel de los suplementos dietéticos en el mantenimiento de la masa muscular y la función física

¿Pueden recomendarse suplementos alimenticios a todo el mundo sin excepción?

La evidencia científica actual no permite dar una respuesta inequívocamente afirmativa.

Los beneficios demostrados existen únicamente para determinados grupos de pacientes y situaciones clínicas concretas. La evidencia más convincente se ha obtenido en la corrección de deficiencias confirmadas de vitaminas y oligoelementos.

Al mismo tiempo, sigue siendo insuficiente la evidencia convincente de que el consumo rutinario de la mayoría de los suplementos alimenticios reduzca la mortalidad, prevenga el desarrollo de enfermedades crónicas o ralentice el envejecimiento en personas sanas.

Esto no significa que los suplementos alimenticios sean ineficaces. Más bien, la ciencia actual tiende a concluir que su utilización debe ser lo más individualizada posible y fundamentarse en la medicina basada en la evidencia, en lugar de basarse en esquemas universales de suplementación.

¿Qué debería cambiar el médico en su práctica desde hoy?

Actualmente, los médicos se encuentran cada vez con mayor frecuencia con pacientes que investigan por su cuenta información sobre nutracéuticos, compran suplementos alimenticios por internet y esperan una evaluación profesional de su eficacia.

En estas circunstancias, no basta simplemente con recomendar o desaconsejar el uso de un producto concreto. Es mucho más importante ayudar al paciente a desarrollar una actitud crítica frente a las fuentes de información, explicar las diferencias entre las afirmaciones publicitarias y los resultados de la investigación clínica, evaluar las posibles interacciones farmacológicas y tener en cuenta los factores de riesgo individuales.

Los principios fundamentales permanecen inalterados: cualquier recomendación debe basarse en la medicina basada en la evidencia, tener en cuenta las características del paciente concreto e ir acompañada de una evaluación continua de la eficacia y la seguridad.

Probablemente, este enfoque constituirá la base de la nutrición clínica durante la próxima década.

References

1. Starek M, Błasiak M, Dąbrowska M. Insights into dietary supplements as popular product supporting the diet. Naunyn Schmiedebergs Arch Pharmacol. 2026;399(6):7711-7725. doi:10.1007/s00210-025-04889-z.

2. Pavlak CDR, Drehmer M, Mengue SS. Dietary Intake of Micronutrients and Use of Vitamin and/or Mineral Supplements: Brazilian National Food Survey. Nutrients. 2024;16(22):3815. doi:10.3390/nu16223815.

Author: Olena Vyrva, MD

 

Preguntas y respuestas

Q1. ¿Pueden recomendarse suplementos alimenticios de forma rutinaria a personas sanas?

El artículo señala que no hay evidencia convincente suficiente de que el uso rutinario de la mayoría de los suplementos reduzca la mortalidad, prevenga enfermedades crónicas o ralentice el envejecimiento en personas sanas. La evidencia más sólida se refiere a la corrección de deficiencias confirmadas de vitaminas y oligoelementos.

Q2. ¿Qué debe evaluar el médico cuando un paciente toma suplementos alimenticios?

La evaluación debe incluir todos los suplementos, productos fitoterapéuticos y productos de nutrición deportiva, junto con los medicamentos sujetos a prescripción. Son esenciales las posibles interacciones farmacológicas, los factores de riesgo individuales y la evaluación continua de la eficacia y la seguridad.