El papel de los suplementos dietéticos en el mantenimiento de la masa muscular y la función física
¿Pueden los suplementos dietéticos ayudar a preservar la salud muscular?
El uso de suplementos dietéticos se ha asociado tradicionalmente con la medicina deportiva, donde se emplean para aumentar la masa muscular, mejorar el rendimiento físico y acelerar la recuperación después del ejercicio. Además, una musculatura saludable es fundamental para mantener la calidad de la vida diaria, incluidas las actividades de la vida diaria (activities of daily living, ADL), y favorecer un envejecimiento positivo. Una actividad muscular adecuada contribuye a aspectos de las ADL como la movilidad, la postura y la respiración.
Sin embargo, la mayoría de los adultos no realiza suficiente actividad física. En los últimos años, el interés de los investigadores también se ha desplazado progresivamente hacia otros grupos de población: personas con baja actividad física, pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y mujeres durante la peri- y la posmenopausia.
Precisamente estas cuestiones se abordan en una revisión publicada en la revista Nutrients, cuyos autores analizaron la evidencia actual sobre los efectos de diferentes suplementos dietéticos en la función muscular, la fuerza y la masa muscular, la recuperación después del esfuerzo físico y la calidad de vida de adultos que no son deportistas profesionales.
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¿Cómo mantiene el organismo la masa muscular?
Los autores recuerdan que el músculo esquelético es un tejido altamente plástico que puede crecer mediante hipertrofia y reducirse mediante atrofia en respuesta a diversos estímulos. Su estado está determinado por el equilibrio entre la síntesis de proteínas musculares o anabolismo (Muscle Protein Synthesis, MPS) y su degradación o catabolismo (Muscle Protein Breakdown, MPB). La tasa de MPS depende principalmente de señales anabólicas como la ingesta de alimentos, las proteínas de la dieta y la actividad física. Una hormona anabólica fundamental es la insulina, secretada por el páncreas en respuesta a la ingesta de alimentos.
Cuando el aporte de nutrientes, la actividad física y el estado hormonal son adecuados, predominan los procesos de síntesis. La insulina y la vía de señalización PI3K–Akt–mTOR (mechanistic Target Of Rapamycin signaling) desempeñan un papel fundamental en este proceso al activar la formación de nuevas proteínas musculares.
En presencia de enfermedades, inflamación crónica, cáncer avanzado, inactividad física o envejecimiento, el equilibrio se desplaza hacia el catabolismo. Si la degradación de proteínas comienza a superar su síntesis, se produce pérdida de masa muscular.
¿Por qué perdemos músculo con la edad?
Los autores analizan detalladamente la sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva de masa muscular, como una enfermedad multifactorial.
Los cambios relacionados con la edad se acompañan de una menor sensibilidad del tejido muscular a las señales anabólicas, incluida la acción de la insulina. La reducción gradual de la masa muscular comienza aproximadamente después de los 30 años y se acelera después de los 50.
La sarcopenia se desarrolla bajo la influencia de varios factores:
- inflamación crónica;
- actividad física insuficiente;
- cambios hormonales relacionados con la edad;
- nutrición inadecuada;
- estrés oxidativo.
Se presta especial atención a la combinación de sarcopenia y obesidad, denominada obesidad sarcopénica, que es cada vez más frecuente entre las personas mayores de 65 años.
Los autores también destacan otro problema actual: la pérdida de masa muscular durante el tratamiento de la obesidad con agonistas de los receptores de GLP-1, como semaglutida, Ozempic y Wegovy. A pesar de la marcada reducción de la masa grasa, una parte de la pérdida de peso corresponde a masa corporal magra, incluido el músculo, lo que puede tener relevancia clínica, especialmente en pacientes de edad avanzada.
La pérdida de masa muscular se acompaña de disminución de la fuerza y deterioro de la función física, mayor riesgo de caídas, fracturas y mortalidad general.
¿Por qué las mujeres presentan con mayor frecuencia pérdida muscular relacionada con la edad?
Según la revisión, las mujeres son más susceptibles a la pérdida de masa muscular relacionada con la edad.
Entre los factores que contribuyen se encuentran:
- una masa muscular inicialmente menor;
- disminución de los niveles de estrógenos durante la peri- y la posmenopausia;
- estrés oxidativo más pronunciado;
- inflamación crónica;
- disminución de la actividad física.
Los autores señalan que históricamente las mujeres han estado insuficientemente representadas en los estudios sobre nutrición deportiva y suplementos dietéticos: solo alrededor del 8% de estos estudios se han realizado exclusivamente en mujeres.
¿Cómo destruye el músculo la inflamación crónica?
Uno de los temas principales de la revisión es la inflamación crónica.
El aumento relacionado con la edad de las concentraciones de citocinas proinflamatorias, entre ellas TNF-α (tumour necrosis factor-α), IL-6 (interleukin 6) y proteína C reactiva, ha recibido el nombre de inflammageing.
Estos mediadores activan la vía intracelular NF-κB, un factor de transcripción proteico, que incrementa la degradación de las proteínas musculares y simultáneamente inhibe los procesos de reparación del tejido muscular.
Mecanismos inflamatorios similares se observan no solo en la sarcopenia, sino también después de esfuerzos físicos intensos acompañados de daño muscular inducido por el ejercicio (exercise-induced muscle damage, EIMD).
Por este motivo, los autores consideran que reducir la inflamación crónica constituye una de las posibles estrategias para prevenir la pérdida muscular relacionada con la edad.
Intestino y músculos: un nuevo concepto
Una parte importante del artículo está dedicada al eje intestino–músculo (The Gut–Muscle Axis).
Los autores señalan que la microbiota intestinal influye en el metabolismo muscular mediante varios mecanismos:
- regulación de la inflamación;
- influencia sobre la sensibilidad de los tejidos a la insulina;
- participación en el metabolismo energético;
- cambios en la disponibilidad de nutrientes;
- efectos sobre la función mitocondrial.
Cuando se altera la composición de la microbiota, aumenta la inflamación sistémica, se incrementa la producción de especies reactivas de oxígeno y se deteriora la síntesis de proteínas musculares.
Además, la propia actividad física favorece una mayor diversidad de la microbiota intestinal, lo que puede mejorar adicionalmente el estado del tejido muscular. El ejercicio físico regular, especialmente el entrenamiento de fuerza (resistance exercise training, RET), sigue siendo un elemento fundamental para ralentizar la pérdida muscular y prevenir el deterioro cognitivo.
Los autores subrayan que la relación entre la microbiota intestinal y la función muscular se considera actualmente un campo de investigación prometedor. Las actividades deportivas relacionadas con la fuerza y la resistencia favorecen cambios positivos en el entorno intestinal y en la microbiota intestinal, aumentando su diversidad y la abundancia de bacterias. El ejercicio físico y la mejora de la salud intestinal pueden aumentar de forma sinérgica el crecimiento y la recuperación muscular.
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¿Qué suplementos dietéticos analizaron los autores de la revisión?
Se considera que numerosos suplementos dietéticos potenciales pueden ejercer efectos beneficiosos sobre la función del músculo esquelético, el rendimiento, la masa/fuerza y la recuperación relacionadas con el ejercicio y las lesiones. La revisión analizó datos sobre un gran número de los suplementos dietéticos más populares.
Proteína
Los suplementos de proteínas siguen siendo el método más estudiado de apoyo nutricional para el músculo.
Los autores señalan que las proteínas son necesarias para la síntesis del tejido muscular y que su eficacia aumenta considerablemente cuando se combinan con entrenamiento de fuerza.
Los adultos mayores pueden necesitar más proteínas de lo que se consideraba anteriormente, ya que el envejecimiento se acompaña del desarrollo de la denominada resistencia anabólica.
Se presta especial atención a la proteína de suero, que aumenta rápidamente la concentración de aminoácidos esenciales, especialmente leucina.
Leucina
La leucina se considera uno de los aminoácidos más importantes para estimular la síntesis de proteínas musculares mediante la activación de la vía de señalización mTOR.
Los efectos más pronunciados se han observado en pacientes mayores con sarcopenia, aunque el máximo beneficio se obtiene cuando la leucina se combina con ejercicio físico y una ingesta adecuada de otros aminoácidos.
Creatina
La creatina sigue siendo uno de los nutrientes más estudiados en medicina deportiva.
Según los datos presentados, puede aumentar la fuerza y la masa muscular en adultos mayores, principalmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza.
La administración aislada de creatina sin ejercicio físico muestra un efecto considerablemente menos pronunciado.
HMB
El β-hidroxi-β-metilbutirato (HMB), metabolito de la leucina, se considera una sustancia capaz de estimular simultáneamente la síntesis de proteínas y reducir su degradación.
Los autores señalan que los resultados más convincentes se han obtenido cuando el HMB se utiliza junto con entrenamiento, así como en pacientes con sarcopenia, caquexia y debilidad muscular relacionada con la edad.
L-carnitina
La carnitina participa en el metabolismo energético y el transporte de ácidos grasos hacia las mitocondrias.
Según diversos estudios, su uso puede reducir la intensidad del daño muscular después del esfuerzo físico, disminuir el dolor muscular y mejorar los indicadores de rendimiento físico. Al mismo tiempo, los autores señalan la necesidad de precaución ante el uso no controlado de dosis elevadas.
Vitamina D
Los autores prestan especial atención a la vitamina D.
La deficiencia de vitamina D está ampliamente extendida y se asocia con disminución de la fuerza muscular, deterioro de la función física y mayor riesgo de caídas y sarcopenia.
La vitamina D también se considera un regulador de la respuesta inmunitaria, la inflamación y el estado de la microbiota intestinal.
Magnesio
El magnesio participa en la contracción muscular, el metabolismo energético y la síntesis de proteínas.
Cuando existe deficiencia de magnesio, el rendimiento físico disminuye y los procesos inflamatorios se vuelven más pronunciados.
Sin embargo, los datos sobre el beneficio de la suplementación adicional con magnesio en personas sin deficiencia siguen siendo inconsistentes.
Potasio
Los autores señalan que el potasio participa en la regulación de las contracciones musculares, la sensibilidad a la insulina y la inflamación.
Una ingesta insuficiente de potasio puede contribuir al desarrollo de debilidad muscular y pérdida de masa muscular relacionada con la edad.
Curcumina
La curcumina posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
En los estudios, su uso se asoció con una reducción del dolor muscular de aparición tardía, una menor respuesta inflamatoria y una recuperación más rápida después del esfuerzo físico.
Ácidos grasos omega-3
A pesar de la existencia de mecanismos biológicos de acción convincentes, los metaanálisis actuales no confirman un efecto significativo de los ácidos grasos omega-3 sobre el aumento de la masa muscular.
Al mismo tiempo, algunos estudios individuales muestran una pequeña mejoría de la fuerza muscular, especialmente en combinación con entrenamiento de fuerza.
Probióticos y prebióticos
Los autores analizan detalladamente el papel de los probióticos y prebióticos como posible herramienta para influir en el eje intestino–músculo.
Diversos estudios muestran que modificar la composición de la microbiota intestinal puede contribuir a reducir la inflamación, mejorar la recuperación después del esfuerzo físico y mantener la función muscular.
¿A qué conclusiones llegaron los investigadores?
Los autores concluyen que algunos suplementos dietéticos pueden efectivamente contribuir al mantenimiento de la función muscular, especialmente cuando existe deficiencia de nutrientes y se combinan con actividad física regular.
La evidencia más convincente se ha obtenido para suplementos de proteínas, leucina, creatina y HMB, mientras que la eficacia de muchos otros nutracéuticos requiere mayor investigación.
Los autores subrayan que los suplementos dietéticos no deben considerarse una alternativa independiente a la actividad física. Su beneficio potencial es más pronunciado precisamente cuando se combinan con ejercicio, sobre todo con entrenamiento de fuerza.
A pesar del creciente número de estudios, se necesitan ensayos clínicos amplios y de larga duración para determinar las dosis óptimas, la duración del uso y la eficacia clínica de diferentes nutracéuticos en pacientes de distintos grupos de edad y clínicos.
References
Brough L., Rees G., Drummond-Clarke L. et al. Can Dietary Supplements Support Muscle Function and Physical Activity? A Narrative Review. Nutrients. 2025.