Gastroenteritis viral o bacteriana: cómo diferenciarlas, síntomas y tratamiento

Olena Vyrva, MD · Actualizado: 26 de octubre de 2026

La gastroenteritis, a menudo llamada «gripe estomacal» o «virus estomacal», aunque no tiene relación con el virus de la gripe, es una inflamación del estómago y del intestino que causa diarrea, vómitos, náuseas y cólicos abdominales. La mayoría de los episodios se deben a virus y se resuelven en pocos días. Sin embargo, algunas infecciones bacterianas causan cuadros más graves: unas pocas requieren antibióticos, mientras que en otras los antibióticos resultan perjudiciales. Distinguir entre ambas es importante para el tratamiento, para evitar el contagio en casa y en el trabajo, y para saber cuándo buscar atención médica.

En este artículo se explica en qué se diferencian la gastroenteritis viral y la bacteriana, cuánto dura cada una y cuánto tiempo es contagiosa, qué señales de alarma requieren atención y qué ha cambiado en el tratamiento y la prevención en los últimos años.

Puntos clave

  • Los virus, sobre todo el norovirus, causan la mayoría de los casos de gastroenteritis aguda en adultos y niños; el rotavirus es hoy mucho menos frecuente donde se vacuna a los lactantes.
  • La diarrea con sangre, la fiebre alta y el dolor abdominal intenso orientan hacia una causa bacteriana, mientras que la diarrea acuosa con vómitos predominantes orienta hacia un virus. Los síntomas se superponen, por lo que solo un análisis de heces confirma la causa.
  • La mayoría de las personas se recuperan en 1–3 días de una gastroenteritis viral y en alrededor de una semana de una bacteriana. La rehidratación con suero oral es la base del tratamiento en ambos casos.
  • Los antibióticos no sirven en la gastroenteritis viral y no son necesarios en la mayoría de los casos bacterianos; en la infección por E. coli productora de toxina Shiga pueden aumentar el riesgo de complicaciones renales.
  • El norovirus es muy contagioso y resiste los geles hidroalcohólicos: hay que lavarse las manos con agua y jabón y desinfectar las superficies con lejía (cloro).

Qué es la gastroenteritis y qué la causa

La gastroenteritis aguda se define como diarrea (tres o más deposiciones blandas o líquidas al día), a menudo con vómitos, de menos de 14 días de duración. Puede deberse a virus, bacterias o, con menos frecuencia, a parásitos como Giardia y Cryptosporidium.

El norovirus es la causa más frecuente en todos los grupos de edad: un metaanálisis mundial lo detectó en alrededor del 18 % de todos los casos de gastroenteritis aguda [1]. El rotavirus, el adenovirus entérico, el sapovirus y el astrovirus explican gran parte de los demás casos virales, sobre todo en niños pequeños. Las principales causas bacterianas son Campylobacter, Salmonella no tifoidea, Shigella y las cepas diarreogénicas de Escherichia coli, entre ellas E. coli enterotoxigénica (ETEC), causa clásica de la diarrea del viajero, y E. coli productora de toxina Shiga (STEC). Otros artículos sobre salud intestinal están reunidos en la sección Sistema digestivo.

Gastroenteritis viral o bacteriana: las diferencias clave

Gastroenteritis viral

Los virus infectan y dañan las células que recubren el intestino delgado, lo que reduce la absorción y provoca diarrea acuosa. Los vómitos suelen ser el primer síntoma y el más llamativo, sobre todo con el norovirus, que suele comenzar de forma brusca 12–48 horas después de la exposición. Si hay fiebre, suele ser baja, y las heces no contienen sangre. El norovirus se transmite con facilidad a través de manos, alimentos, agua y superficies contaminados, y de las pequeñas gotas que se liberan al vomitar; por eso causa brotes en escuelas, residencias de mayores, hospitales y cruceros [2].

La mayoría de los cuadros virales duran 1–3 días; las infecciones por rotavirus y adenovirus pueden durar hasta una semana en niños pequeños. El principal peligro es la deshidratación, en especial en lactantes, personas mayores y personas con las defensas debilitadas.

Gastroenteritis bacteriana

Las bacterias suelen proceder de alimentos o agua contaminados: aves poco cocinadas (Campylobacter, Salmonella), huevos, leche sin pasteurizar, carne picada poco hecha y verduras crudas (STEC), o agua y comida poco seguras durante los viajes (ETEC). Algunas bacterias actúan sobre todo mediante toxinas que hacen que el intestino secrete líquido; otras invaden la mucosa del colon y causan inflamación, lo que se conoce como disentería [3].

Las infecciones invasivas suelen producir fiebre más alta, dolor cólico intenso, ganas constantes de evacuar y heces con sangre o moco. La STEC es una excepción importante: con frecuencia causa diarrea con sangre con poca o ninguna fiebre. Los cuadros bacterianos tienden a durar más que los virales, a menudo 3–7 días, y pueden complicarse con infección en la sangre, artritis reactiva o, tras la infección por STEC, síndrome urémico hemolítico (SUH), una forma de lesión renal aguda que afecta sobre todo a niños pequeños.

Comparación rápida

ViralBacteriana
Causas más frecuentesNorovirus, rotavirus, adenovirusCampylobacter, Salmonella, Shigella, E. coli
Origen habitualContacto entre personas, superficies contaminadas, alimentos manipulados por una persona infectadaCarne y huevos poco cocinados, leche sin pasteurizar, agua y verduras contaminadas
Síntomas principalesVómitos de inicio brusco, diarrea acuosaDiarrea y dolor cólico, a veces heces con sangre
FiebreAusente o bajaA menudo más alta (la STEC es la excepción)
Sangre en las hecesRaraPosible (disentería, STEC)
Duración habitual1–3 días (hasta una semana en niños pequeños)3–7 días, a veces más
AntibióticosNunca útilesSolo en casos seleccionados
Gastroenteritis viral o bacteriana: causas, síntomas y tratamiento

¿Cuánto dura y cuánto tiempo es contagiosa?

La mayoría de los adultos con norovirus se encuentran mejor en 2–3 días, aunque el cansancio y las heces blandas pueden persistir algo más. La gastroenteritis bacteriana suele resolverse en una semana. Una diarrea de más de 7 días es poco habitual en una infección viral simple y es motivo de consulta médica; a partir de 14 días se considera persistente y hay que buscar otras causas.

Las personas con gastroenteritis viral son más contagiosas mientras están enfermas y en los primeros días tras recuperarse, pero el norovirus puede eliminarse por las heces durante 2 semanas o más. Basta una cantidad muy pequeña de partículas virales para infectar a otra persona, y el virus sobrevive días en las superficies. Por eso, las recomendaciones de salud pública suelen aconsejar no acudir al trabajo, a la escuela o a la guardería hasta 48 horas después del último episodio de vómitos o diarrea, y no preparar comida para otras personas durante ese tiempo. La eliminación de bacterias es variable: Salmonella puede persistir en las heces durante semanas, y los manipuladores de alimentos, el personal sanitario y el de guarderías pueden necesitar análisis de heces negativos antes de volver al trabajo, según la normativa local.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico

La gastroenteritis suele tratarse en casa, pero se necesita valoración médica si aparece alguno de los siguientes signos [4]:

  • signos de deshidratación: orina escasa o ausente, boca y lengua secas, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, somnolencia o irritabilidad inusuales, mareo al ponerse de pie; en lactantes, fontanela hundida o pañales secos durante 6–8 horas;
  • vómitos persistentes que impiden beber, o vómitos verdes o con sangre;
  • sangre en las heces o heces negras;
  • fiebre alta, o cualquier fiebre en un lactante menor de 3 meses;
  • dolor abdominal intenso o constante, o abdomen hinchado;
  • disminución de la orina, palidez o moretones inusuales unos días después de una diarrea con sangre, lo que puede indicar SUH;
  • diarrea de más de 7 días, o enfermedad en una persona embarazada, mayor, frágil o inmunodeprimida.

Los niños pequeños requieren especial atención porque se deshidratan más rápido que los adultos. La guía sobre síntomas de intoxicación alimentaria describe cómo se manifiestan las principales infecciones transmitidas por alimentos.

¿Cuándo hace falta un análisis de heces?

En la mayoría de los casos no hace falta: en una diarrea acuosa leve que se resuelve en pocos días, conocer la causa rara vez cambia el tratamiento. Se recomienda el análisis en caso de diarrea con sangre, fiebre con signos de disentería, enfermedad grave o deshidratación, diarrea de más de 7 días, inmunidad debilitada, hospitalización o uso de antibióticos recientes (para descartar Clostridioides difficile) y sospecha de brote [5].

Muchos laboratorios utilizan ahora paneles de PCR múltiple que detectan una docena o más de virus, bacterias y parásitos en una sola muestra de heces en pocas horas. Son más rápidos y sensibles que el cultivo, pero un resultado positivo no siempre significa que el microorganismo hallado sea la causa de la enfermedad, porque algunos patógenos se portan sin síntomas o se eliminan durante semanas tras la recuperación. La PCR tampoco informa sobre la sensibilidad a los antibióticos, de modo que, cuando una infección bacteriana requiere tratamiento o forma parte de un brote, el laboratorio sigue necesitando cultivar el microorganismo.

Tratamiento

Lo primero es rehidratar

Sea cual sea la causa, reponer los líquidos y las sales perdidos es el tratamiento más importante. El suero oral (solución de rehidratación oral, SRO) contiene glucosa y sodio en proporciones que permiten al intestino seguir absorbiendo agua incluso durante la diarrea. Se prefieren las SRO de osmolaridad reducida, que se venden en farmacias en sobres o ya preparadas, y los sorbos pequeños y frecuentes se toleran mejor que grandes cantidades cuando hay vómitos [6].

Los adultos sanos con un cuadro leve suelen compensar las pérdidas bebiendo agua, caldos y zumos (jugos) diluidos junto con su alimentación habitual. El agua sola, los zumos sin diluir, los refrescos y las bebidas deportivas no reponen bien las sales cuando las pérdidas son importantes, sobre todo en niños y personas mayores. Los niños con deshidratación moderada que no pueden beber lo suficiente pueden rehidratarse por sonda nasogástrica o por vía intravenosa en el hospital.

Medicamentos para los vómitos y la diarrea

En niños con vómitos, una dosis única de ondansetrón oral indicada por un médico reduce los vómitos posteriores y la necesidad de sueros intravenosos; un metaanálisis en red lo situó como el antiemético más eficaz en este contexto [7]. Requiere receta porque puede afectar al ritmo cardiaco en personas con ciertas enfermedades o tratamientos. La metoclopramida y los antieméticos antihistamínicos antiguos no se recomiendan en niños.

En adultos, la loperamida puede reducir el número de deposiciones acuosas, pero no debe usarse si hay fiebre o sangre en las heces, y no se administra a niños pequeños. El racecadotrilo, que reduce la secreción intestinal, se utiliza en algunos países tanto en niños como en adultos. El subsalicilato de bismuto puede aliviar los síntomas en adultos, pero no se da a niños. Ninguno de estos medicamentos sustituye a la rehidratación.

Cuándo ayudan los antibióticos y cuándo perjudican

Los antibióticos no tienen efecto en la gastroenteritis viral. En la mayoría de las infecciones bacterianas en personas por lo demás sanas acortan la enfermedad solo ligeramente, mientras que causan efectos adversos, alteran la microbiota intestinal y favorecen las resistencias. Se reservan para situaciones concretas, como la disentería con fiebre por Shigella, la diarrea del viajero moderada o grave, la infección por Campylobacter grave o tratada precozmente, el cólera y la infección por Salmonella en lactantes, personas mayores, inmunodeprimidos o cuando la bacteria ha pasado a la sangre [8]. En la infección no complicada por Salmonella en personas sanas, los antibióticos pueden incluso prolongar la presencia de la bacteria en las heces.

La elección del antibiótico depende del patógeno probable, de las resistencias locales y de los viajes recientes. La azitromicina ha sustituido a las fluoroquinolonas en muchas infecciones porque Campylobacter y Shigella son cada vez más resistentes al ciprofloxacino.

E. coli productora de toxina Shiga: la excepción importante

Cuando una diarrea con sangre puede deberse a STEC, incluida E. coli O157:H7, por lo general se evitan los antibióticos. Algunos antibióticos aumentan la liberación de toxina Shiga por las bacterias que mueren, y en un metaanálisis limitado a estudios con bajo riesgo de sesgo y una definición adecuada de SUH, el tratamiento antibiótico se asoció con más del doble de probabilidades de desarrollar SUH [9]. También se evitan los antidiarreicos que frenan el tránsito, como la loperamida. Los niños con sospecha de infección por STEC necesitan una vigilancia estrecha de la diuresis, el hemograma y la función renal, y una buena hidratación parece proteger los riñones.

Qué comer y qué beber

No es necesario el ayuno. En cuanto ceden los vómitos, se puede volver a la dieta habitual, empezando con raciones pequeñas de alimentos fáciles de digerir, como arroz, pasta, pan, patata (papa) cocida, plátano, pollo o pescado a la plancha, yogur y verduras cocidas. Las dietas restrictivas, como la dieta BRAT (plátano, arroz, compota de manzana y pan tostado), ya no se recomiendan como única alimentación, porque aportan poca energía y proteína. Los lactantes amamantados deben seguir con la lactancia materna en todo momento, y los alimentados con fórmula pueden seguir con su fórmula habitual sin diluir. Los alimentos grasos, las bebidas muy azucaradas y el alcohol pueden empeorar la diarrea y conviene evitarlos unos días. A veces aparece una intolerancia transitoria a la lactosa después de la infección, pero rara vez se necesitan productos sin lactosa.

Novedades en el tratamiento y la prevención

Probióticos: qué mostraron los grandes ensayos

Los probióticos se recomendaban ampliamente en niños con gastroenteritis hasta 2018, cuando dos ensayos amplios y bien diseñados en servicios de urgencias de Norteamérica cambiaron el panorama. En uno de ellos, con 971 niños de 3 a 48 meses, Lacticaseibacillus rhamnosus GG (LGG) no redujo la gravedad ni la duración de la enfermedad frente a placebo [10]. En el otro, una combinación de L. rhamnosus R0011 y L. helveticus R0052 tampoco mostró beneficio.

Probióticos: qué dicen hoy las guías

Las sociedades científicas han interpretado estos datos de forma distinta. La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) desaconsejó en 2020 el uso rutinario de probióticos en niños con gastroenteritis aguda en Estados Unidos y Canadá. La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), en su documento de posición de 2023, sigue considerando algunas cepas concretas como opción junto a la rehidratación: Saccharomyces boulardii, LGG, Limosilactobacillus reuteri DSM 17938 y una combinación de L. rhamnosus 19070-2 y L. reuteri DSM 12246. Son recomendaciones condicionales y el beneficio esperado es modesto, sobre todo una diarrea algo más corta [11]. Los efectos dependen de la cepa, por lo que los resultados de un producto no pueden aplicarse a otro. La evidencia más amplia en niños se analiza en nuestro resumen sobre probióticos en pediatría.

Aumento de la resistencia a los antibióticos

Las resistencias están reduciendo las opciones de tratamiento de la diarrea bacteriana. En 2023, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) alertaron de un aumento de Shigella extensamente resistente, resistente a todos los antibióticos recomendados habitualmente, incluidos azitromicina, ciprofloxacino y ceftriaxona; estas cepas causaron alrededor del 5 % de las infecciones notificadas en 2022, frente a ninguna en 2015 [12]. La resistencia a fluoroquinolonas de Campylobacter y de Salmonella asociada a viajes también es frecuente. Es una de las razones de más peso para reservar los antibióticos a quienes los necesitan y basar el tratamiento en el cultivo y el antibiograma siempre que sea posible.

Vacunas: el éxito del rotavirus y el norovirus aún en ensayo

La vacunación de los lactantes frente al rotavirus es uno de los éxitos más claros en este campo. Una revisión de datos de 49 países mostró que, tras la introducción de la vacuna, las hospitalizaciones por rotavirus en menores de 5 años disminuyeron una mediana del 59 % y las muertes por gastroenteritis aguda una mediana del 36 % [13]. Al disminuir el rotavirus, el norovirus pasó a ser la principal causa de gastroenteritis con atención médica en niños en muchos países.

Todavía no existe una vacuna aprobada frente al norovirus. La candidata más avanzada, la vacuna de ARNm mRNA-1403 de Moderna, se está evaluando en un gran ensayo de fase 3 en adultos (ClinicalTrials.gov NCT06592794). En julio de 2026 la compañía informó de que un análisis intermedio no había cumplido los criterios de éxito temprano, sobre todo porque se habían producido demasiado pocas infecciones, y de que el ensayo continúa con enmascaramiento mientras se incorpora un grupo adicional de participantes. Desarrollar una vacuna frente al norovirus es difícil porque el virus es muy diverso y la inmunidad tras la infección dura poco.

Cómo prevenir la gastroenteritis

  • Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos después de ir al baño o cambiar pañales y antes de preparar comida; los geles hidroalcohólicos son menos eficaces frente al norovirus.
  • Limpiar las superficies contaminadas con una solución de lejía (cloro) y lavar la ropa sucia en un programa con agua caliente.
  • Cocinar bien las aves, los huevos y la carne picada, mantener separados los alimentos crudos y cocinados, y evitar la leche sin pasteurizar.
  • En viajes a zonas con saneamiento deficiente, beber agua segura y elegir comida recién cocinada y servida caliente.
  • Vacunar a los lactantes frente al rotavirus según el calendario nacional.

Las medidas prácticas para hogares, residencias y centros sanitarios se resumen en la guía sobre cómo prevenir el norovirus.

Para profesionales sanitarios

  • Valorar la hidratación clínicamente; en niños, una escala validada como la Clinical Dehydration Scale es más fiable que los signos aislados.
  • Reservar el análisis de heces para la diarrea con sangre, la fiebre con disentería, la enfermedad grave, los síntomas de más de 7 días, la inmunodepresión, los antibióticos u hospitalización recientes y los brotes; solicitar cultivo junto con la PCR múltiple cuando el tratamiento o las medidas de salud pública dependan de la sensibilidad.
  • Evitar antibióticos y antidiarreicos que frenan el tránsito cuando sea posible una STEC (diarrea con sangre con poca fiebre, carne de vacuno poco hecha, un brote) y vigilar a los niños por si aparece SUH.
  • Cuando estén indicados los antibióticos, seguir los datos locales de resistencia; la Shigella extensamente resistente requiere tratamiento guiado por antibiograma.
  • Considerar una dosis única de ondansetrón oral en niños con vómitos para facilitar la rehidratación oral.
  • Notificar los patógenos de declaración obligatoria y orientar sobre la exclusión laboral de manipuladores de alimentos y cuidadores según la normativa local.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la gastroenteritis?

La gastroenteritis viral, incluida la causada por norovirus, suele durar 1–3 días, y hasta una semana en niños pequeños con rotavirus o adenovirus. La gastroenteritis bacteriana suele durar 3–7 días. Una diarrea que se prolonga más de una semana debe valorarla un médico.

¿La gastroenteritis es contagiosa y durante cuánto tiempo?

Sí, y mucho. Las personas con norovirus contagian sobre todo mientras tienen síntomas y los primeros días después, pero pueden eliminar el virus por las heces durante 2 semanas o más. El contagio se produce por las manos, las superficies, los alimentos y las gotas que se liberan al vomitar. Para reducirlo ayuda quedarse en casa hasta 48 horas después del último vómito o deposición diarreica, lavarse las manos con agua y jabón (los geles hidroalcohólicos no bastan), desinfectar el baño y las superficies con lejía (cloro), no compartir toallas ni cubiertos y no cocinar para otras personas durante ese tiempo. En los niños rigen las mismas 48 horas antes de volver a la guardería o al colegio.

¿Hace falta antibiótico para la gastroenteritis?

Por lo general, no. Los antibióticos no actúan frente a los virus y la mayoría de las infecciones bacterianas se curan solas. Un médico puede indicarlos en determinadas infecciones, como la disentería por Shigella, la diarrea del viajero grave o la infección en personas de alto riesgo. No deben tomarse sin indicación médica, sobre todo si hay diarrea con sangre, porque en la infección por STEC pueden aumentar el riesgo de daño renal.

¿Qué comer, qué beber y qué tomar con gastroenteritis?

Para beber, lo mejor es el suero oral de farmacia, en sorbos pequeños y frecuentes, sobre todo si hay vómitos; los refrescos, las bebidas deportivas y los zumos sin diluir no lo sustituyen. Para comer, no hace falta ayunar: en cuanto se toleran, se pueden tomar raciones pequeñas de arroz, pasta, pan, patata (papa) cocida, plátano, pollo o pescado a la plancha, yogur y verduras cocidas, y volver poco a poco a la dieta normal. Conviene evitar durante unos días los alimentos grasos o fritos, el alcohol y las bebidas muy azucaradas. Los bebés deben seguir con el pecho o con su fórmula habitual. En cuanto a medicamentos, los adultos sin fiebre ni sangre en las heces pueden usar loperamida para un alivio de corta duración; a los niños solo deben darse medicamentos para la diarrea o los vómitos si los receta un médico.

Relacionado en Medpresso

  • Sistema digestivo: artículos, revisiones y guías de esta área clínica
  • Cómo prevenir el norovirus
  • Síntomas Comunes de Intoxicación Alimentaria y Cuándo Buscar Atención – CDC
  • Abordaje de los probióticos en población pediátrica

Bibliografía

  1. Ahmed SM, Hall AJ, Robinson AE, et al. Global prevalence of norovirus in cases of gastroenteritis: a systematic review and meta-analysis. Lancet Infect Dis. 2014;14(8):725–730. doi:10.1016/S1473-3099(14)70767-4
  2. Stuempfig ND, Seroy J. Viral Gastroenteritis. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; updated 2023 Jun 12. NBK518995
  3. Sattar SBA, Singh S. Bacterial Gastroenteritis. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; updated 2023 Aug 8. NBK513295
  4. Guarino A, Ashkenazi S, Gendrel D, et al. European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition/European Society for Pediatric Infectious Diseases evidence-based guidelines for the management of acute gastroenteritis in children in Europe: update 2014. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2014;59(1):132–152. doi:10.1097/MPG.0000000000000375
  5. Shane AL, Mody RK, Crump JA, et al. 2017 Infectious Diseases Society of America clinical practice guidelines for the diagnosis and management of infectious diarrhea. Clin Infect Dis. 2017;65(12):e45–e80. doi:10.1093/cid/cix669
  6. Fleckenstein JM, Kuhlmann FM, Sheikh A. Acute bacterial gastroenteritis. Gastroenterol Clin North Am. 2021;50(2):283–304. doi:10.1016/j.gtc.2021.02.002
  7. Niño-Serna LF, Acosta-Reyes J, Veroniki AA, Florez ID. Antiemetics in children with acute gastroenteritis: a meta-analysis. Pediatrics. 2020;145(4):e20193260. doi:10.1542/peds.2019-3260
  8. Zollner-Schwetz I, Krause R. Therapy of acute gastroenteritis: role of antibiotics. Clin Microbiol Infect. 2015;21(8):744–749. doi:10.1016/j.cmi.2015.03.002
  9. Freedman SB, Xie J, Neufeld MS, et al. Shiga toxin-producing Escherichia coli infection, antibiotics, and risk of developing hemolytic uremic syndrome: a meta-analysis. Clin Infect Dis. 2016;62(10):1251–1258. doi:10.1093/cid/ciw099
  10. Schnadower D, Tarr PI, Casper TC, et al. Lactobacillus rhamnosus GG versus placebo for acute gastroenteritis in children. N Engl J Med. 2018;379(21):2002–2014. doi:10.1056/NEJMoa1802598
  11. Szajewska H, Berni Canani R, Domellöf M, et al. Probiotics for the management of pediatric gastrointestinal disorders: position paper of the ESPGHAN Special Interest Group on Gut Microbiota and Modifications. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2023;76(2):232–247. doi:10.1097/MPG.0000000000003633
  12. Centers for Disease Control and Prevention. Increase in extensively drug-resistant shigellosis in the United States. Health Alert Network, CDCHAN-00486; 24 February 2023. emergency.cdc.gov/han/2023/han00486.asp
  13. Burnett E, Parashar UD, Tate JE. Global impact of rotavirus vaccination on diarrhea hospitalizations and deaths among children <5 years old: 2006–2019. J Infect Dis. 2020;222(10):1731–1739. doi:10.1093/infdis/jiaa081