La química y toxicología del vapeo
Está disponible una gran variedad de dispositivos de vapeo, con múltiples generaciones y diseños, y producidos por diversos fabricantes. Lo que se añade a la diversidad de estos dispositivos, es la habilidad de personalizar los componentes y los ajustes. Sin embargo, dentro de esta variabilidad, las plataformas de vapeo típicamente consisten en tres elementos centrales: una batería, un atomizador y un repertorio de fluido. Los principales constituyentes de los líquidos evaporales son solventes, a veces referidos como agentes estabilizadores. Estos solventes juegan un papel vital en la formulación de los líquidos evaporales manteniendo la suspensión de otros componentes químicos como la nicotina y saborizantes.
Los ejemplos más prevalentes son el Glycol Propileno (GP) y la Glicerina vegetal (GV). Es importante hacer notar que tanto el glycol propileno y el glycerol son irritantes de la vía aérea. La Agencia Internacional de investigación para el cáncer ha probado que el óxido de propileno tiene fuerte evidencia para ser clasificado como carcinogénicos. Adicionalmente, los líquidos evaporantes contienen altas concentraciones de nicotina, las cuales pueden ser tóxicas si son inhaladas, absorbidas a través de la piel, o ingerida, suponiendo riesgos tanto para niños como adultos. A medida que el vaping se distribuye a través de diferentes demografías, el riesgo de exposición no intensional también puede incrementar. Los aerosoles del vaping a menudo emiten olores agradables, creando la percepción de que las emisiones son inofensivas. Sin embargo, la literatura sugiere que el “vapeo pasivo” ocurre al encontrarse en proximidad de usuarios del vapeo.
A la luz de los cambios de percepción de los riesgos asociados al vapeo, es pertinente sacar comparaciones con el tabaco tradicional y sus efectos a la salud asociados. Un estudio clínico que involucra fumadores de cigarrillo tradicional que han cambiado al vapeo por 12 semanas reveló que no existe una mejoría significativa en los signos vitales, función pulmonar, o lecturas electrocardiográficas. Más aún, los efectos adversos agudos tales como las cefaleas, gargantas irritadas, y tos fueron más pronunciados en la semana inicial después del cambio, mientras que los síntomas de abstinencia de la nicotina se incrementaron durante las primeras dos semanas antes de ceder. Estos hallazgos resaltan la importancia de considerar las potenciales consecuencias a la salud del vapeo, particularmente cuando se compara con el tabaquismo convencional.