Sobrehumano: ingeniería genética y evolución
La tecnología ha jugado un rol fundamental en incrementar la calidad de vida para individuos, tanto cambiando sus habilidades inherentes y aquellas que han sido adquiridas. Un ejemplo reciente de este progreso. Yace en el remarcable logro en el que los científicos han establecido exitosamente una colección entre el cerebro de un hombre paralizado y un chip computarizado, resultando en la restauración parcial de la movilidad en extremidades que previamente habían permanecido sin respuesta. La influencia de la tecnología se extiende más allá del campo del cuidado a la salud, con un número creciente de individuos utilizando tecnologías médicas y productos farmacéuticos para mejorar diversos aspectos de sus cuerpos y sus capacidades. Esto incluye el uso de drogas que incrementan las habilidades cognitivas, suplementos dietéticos, tecnologías que estimulan al cerebro para influir en el estado de ánimo, y hormonas de crecimiento administradas a niños de corta estatura. Estas intersecciones entre el cuidado a la salud y las mejoras a menudo resultan en diálogos éticos, filosóficos y políticos. Las dimensiones éticas y sociales de lo que constituye la mejora humana asumen un importante rol en darle forma al desarrollo de las normas de los marcos de trabajo y las regulaciones de las tecnologías emergentes.
Se ha logrado mucho avance por esta tecnología para modificar la línea germinal del genoma humano, y a sea para incrementar la fuerza muscular, la memoria y la inteligencia. Autores de Portugal y Estados Unidos confirman que la regulación efectiva de la ingeniería genética puede necesitar un profundo entendimiento de las relaciones entre fenotipo y genotipo, así como de la intrincada relación entre las especies humanas y el medio.