Hipotensión ortostática

La hipotensión ortostática, también conocida como hipotensión postural, significa una disminución notable de la presión arterial en una posición de bipedestación. Dentro de el entendimiento clínico el diagnóstico yace en una reducción considerable de la presión sanguínea sistólica de al menos 20 mm Hg o de la presión sanguínea diastólica de al menos 10 mmHg Durant los primeros tres minutos de la bipedestación después de un periodo de reposo en supino por cinco minutos. La transición de el supino a la bipedestación supone una notable acumulamiento de sangre en los miembros inferiores, de 300 a 800 mL aproximadamente debido a las fuerzas gravitacionales en juego. Este influjo rápido culmina en una disminución del sistema de retorno venoso al corazón, subsecuentemente llevando a una disminución en el gasto cardiaco general.
El origen de la hipotensión ortostática puede ser rastreado hasta una respuesta fisiológica inadecuada a los cambios en la presión sanguínea durante la transición a la posición en bipedestación. Sus manifestaciones pueden abarcar un espectro de presentaciones sintomáticas o asintomáticas, ya que pueden presentarse como escenarios agudos o crónicos. La clasificación divide esta patología en dos categorías: la hipotensión ortostática “clásica” (dentro de los tres primeros minutos de la bipedestación) y la hipotensión ortostatica tardía, que se manifiesta después de los tres minutos. Dos estudios extensos basados en población conducidos dentro de Estados Unidos, encontraron que la prevalencia de la hipotensión ortostática cambia de acuerdo a los grupos de edad. Esta condición se encuentra en menos del 5% de los individuos de entre 45 y 49 años, exhibiendo una prevalencia de aproximadamente el 15% en la población de entre 65 y 69 años, y se manifiesta en más del 25% en aquellos que sobrepasan los 85 años de edad.
El curso de manejo de los pacientes con hipotensión ortostática se adapta de acuerdo a sus causas etiológicas. El objetivo terapéutico supremo se centra en aliviar los síntomas de disconforme y encontrar enfermedades asociadas. Los proveedores de salud deben educar a los pacientes, a que comprendan la naturaleza de su padecimiento, lo que lo desencadena, y sus factores agravantes. Notablemente, los síntomas tienden a exacerbarse en condiciones de bipedestación prolongada, consumo de grandes cantidades de alimento, deshidratación, consumo e alcohol, temperaturas ambientales elevadas, así como la exposición a duchas o baños calientes.