Magnesio y migraña: qué dice la evidencia

Por qué importa: La migraña afecta cada año a cerca del 15% de la población, y muchos pacientes solo obtienen un alivio parcial con los fármacos actuales. Una revisión publicada en 2025 en Nutrients reúne más de 30 años de investigación sobre el magnesio. Explica cómo un nivel bajo de magnesio puede desencadenar la migraña, por qué los análisis de sangre habituales a menudo no detectan el déficit y qué respaldo tienen el magnesio intravenoso y el oral.

Cómo el déficit de magnesio favorece la migraña

El magnesio estabiliza las membranas neuronales, participa en la producción de energía y regula la liberación de neurotransmisores. Su papel clave se sitúa en el receptor NMDA, cuyo canal de calcio bloquea en condiciones normales. Cuando falta magnesio, aumenta la excitación por glutamato, el calcio entra en exceso en las neuronas y la cascada impulsa la liberación de sustancia P, la inflamación y el estrés oxidativo. El déficit también favorece la depresión cortical propagada y encaja con la hipótesis del déficit energético de la migraña, ya que el magnesio es cofactor de las reacciones dependientes de ATP.

Un déficit que los análisis pueden pasar por alto

El suero contiene solo una pequeña fracción del magnesio corporal, por lo que un valor sérico normal no descarta reservas intracelulares bajas. La ingesta insuficiente con la dieta es frecuente, y un déficit latente puede aumentar la susceptibilidad a la migraña aunque los resultados de laboratorio parezcan normales. En un estudio, el magnesio sérico bajo se asoció con una probabilidad mucho mayor de cefalea aguda en personas con migraña.

Qué muestran los ensayos

En las crisis agudas, varios ensayos aleatorizados observaron que el sulfato de magnesio intravenoso aliviaba el dolor con rapidez, y algunos pacientes quedaron sin dolor en 15–30 minutos. Un estudio comprobó que el beneficio duraba más en los pacientes con magnesio ionizado bajo. En la prevención, el magnesio oral redujo la frecuencia y la intensidad de las crisis en los análisis agrupados. Sin embargo, el panorama no es uniforme: algunos metaanálisis calificaron la evidencia como limitada, y los ensayos difieren en diseño, selección de pacientes, dosis y sal de magnesio. Los efectos adversos fueron leves, sobre todo rubor o sensación de quemazón durante la infusión.

En cifras

  • ~15%: proporción de la población general con migraña cada año
  • 1–2%: proporción del magnesio corporal total que se encuentra en el suero
  • Cerca de la mitad: proporción de la población de EE. UU. con una ingesta insuficiente de magnesio en la dieta
  • 21 ECA: metaanálisis con alivio a los 15–45 minutos del magnesio IV y crisis menos frecuentes e intensas con el magnesio oral

Para la práctica

El magnesio es económico, fácil de conseguir y bien tolerado, y puede combinarse con el tratamiento habitual de la migraña. El magnesio intravenoso es una opción en las crisis agudas, sobre todo si se sospecha un déficit, y el magnesio oral puede considerarse para la prevención, con una dieta rica en magnesio como base. Aún se necesitan ensayos más amplios y estandarizados que comparen el magnesio con los fármacos actuales para la migraña.

Fuente: Dominguez LJ, Veronese N, Sabico S, Al-Daghri NM, Barbagallo M. Magnesium and Migraine. Nutrients. 2025;17(4):725. doi:10.3390/nu17040725