Estimulación por ultrasonido pulsado de baja intensidad para la curación de fracturas óseas

La rehabilitación posterior a una fractura plantea desafíos importantes a nivel mundial, lo que provoca problemas de movilidad y función musculoesquelética debilitada. Los retrasos en el tratamiento pueden provocar complicaciones como debilitamiento de los huesos y curación anormal. Los factores que influyen en la recuperación incluyen el lugar de la lesión, la resistencia al impacto, los tipos de huesos y los procesos biológicos. Los posibles resultados son la falta de consolidación, que no cicatriza incluso después de 9 meses, y el retraso en la consolidación, sin progresión radiográfica entre 3 y 9 meses después de la fractura. La terapia con ultrasonido, iniciada en la década de 1930, utilizaba inicialmente alta intensidad, provocando calentamiento de los tejidos. Para mitigar los efectos térmicos, surgió el ultrasonido pulsado de baja intensidad (LIPUS), que estimula el crecimiento óseo en las tibias de los conejos. El tratamiento LIPUS, iniciado por Xavier y Duarte en 1983, demostró una tasa de éxito del 70% en casos de pseudoartrosis. Otros estudios de Heckman et al. en 1994 mostró una tasa de aceleración del 38% en la reparación de fracturas de tibia. Los dispositivos LIPUS aprobados por la FDA, como EXOGEN®, mejoran la formación de hueso endocondral, aumentan el flujo sanguíneo local y reducen el tiempo de curación de diversas fracturas. LIPUS, no invasivo y compatible con accesorios metálicos, ayuda en todas las fases de la curación de fracturas. Aunque algunos estudios cuestionan su eficacia para reducir el dolor, LIPUS acelera la consolidación de la fractura sin impedir la recuperación funcional. Los ensayos clínicos afirman sus efectos positivos, destacando su papel en la optimización de la rehabilitación postfractura.