Dieta ideal para protegerse de la carencia de yodo

La deficiencia de iodo permanece como una preocupación global importante, afectando a cerca de dos billones de individuos en todo el mundo, y las mujeres embarazadas permanecen como el grupo demográfico con más alto riesgo. 
El iodo, un elemento vital para la nutrición humana, encuentra su camino de absorción en el estómago y el intestino delgado, en donde es transportado a la glándula tiroides mediante el Importador Sodio/Iodo, para ser eventualmente almacenado en las células foliculares. Estos micronutrientes asumen él role principal en la síntesis de hormonas tiroideas. Tanto T4 como T3, hormonas tiroideas, juegan intrincados papeles en regular los procesos metabólicos dentro del cuerpo humano, regulando el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso central y el cerebro. Notablemente, los investigadores publicaron en el Nutrients Journal otras importantes funciones del Iodo como antioxidantes, ofreciendo protección contra condiciones inflamatorias y el cáncer. El cuerpo humano absorbe aproximadamente el 90% del iodo requerido a través del estómago y del duodeno, siendo la fuente primaria la sal fortificada. Otros contribuyentes a la dieta incluyen el pescado, la comida marina, los productos lácteos, el agua, los huevos, el brócoli, chícharos y espinaca. Una dieta deficiente en Iodo puede llevar a consecuencias severas como el retraso mental, hipotiroidismo, anomalías congénitas, bocio y coeficiente intelectual bajo. Al contrario, el exceso de ingesta de Iodo puede resultar en hipotiroidismo inducido por Iodo. Por lo tanto, mantener una ingesta apropiada de Iodo es muy importante para asegurar la apropiada función de la glándula tiroides. La dosis recomendada de ingesta diaria de Iodo es de 150 mg por adulto, 120 mg para niños, y 250 mgs para mujeres embarazadas. Es importante hacer notar que aunque siempre es recomendable limitar el consumo de sal, esta permanece como la principal fuente de Iodo en muchas dietas. Más aún, las dosis farmacológicas de Iodo, a menudo exceden los requerimientos diarios sin un factor de 1000, están presentes en muchas substancias médicas como el medio de contraste a base de Iodo, desinfectantes, amiodarona, o la solución Lugol. Es tranquilizante saber que una glándula tiroides sana posee un mecanismo de defensa contra la ingesta excesiva de Iodo, referido como el efecto Wolff-Chaikoff. Este mecanismo ayuda a mantener el delicado balance de Iodo dentro del cuerpo.