La fatiga como queja principal

Debido a la amplia prevalencia de la fatiga como una preocupación prominente entre los pacientes y los retos que los médicos encuentran con su evaluación, este artículo de expertos alemanes ofrece abordajes diagnósticos y terapéuticos comprehensivos, multidimensionales y basados en evidencia. La meta es sugerir una estrategia de cuidado bien estructurada para los individuos que continúan con fatiga sub diagnosticada e inexplicada. La fatiga ha probado ser un problema complejo, sin fisiopatología aceptada universalmente. Las estrategias típicamente empleadas para mitigar esta condición abarcan periodos extendidos de descanso y sueño, además de la reducción o eliminación de fuentes potenciales de estrés excesivo. Dentro del paisaje médico, la entidad conocida como Síndrome de Fatiga crónica (SFC) ha cambiado su nomenclatura recientemente a "Enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo" (ESIE). Este síndrome se caracteriza por una prolongada duración de la fatiga, persistiendo como mínimo medio año, acompañado de la presencia de 4 a 6 síntomas asociados. Estos síntomas asociados incluyen, cansancio, disrupción en el patrón del sueño, disconforme muscular y articular, dolor cráneo facial, función cognitiva comprometida, síntomas ortostáticos y disminución en las actividades de la vida diaria. En el curso del diagnóstico diferencial, un espectro de patologías requieren considerarse meticulosamente. Las enfermedades mentales, oncológicas, anemia, irregularidades endocrinológicas, agentes infecciosos, enfermedades hepáticas, así como la influencia de factores ambientales forman en conjunto un tapiz que los clínicos deben considerar para conseguir un diagnóstico acertado y una intervención efectiva.