Biomarcadores digitales revelan la fatiga en enfermedades crónicas
Una revisión sistemática publicada en npj Digital Medicine (2025) evaluó cómo los biomarcadores digitales, obtenidos mediante tecnologías portátiles y móviles, se correlacionan con la fatiga en enfermedades crónicas. El análisis integró datos de 50 estudios con 5,573 participantes que padecían 15 condiciones distintas, incluyendo esclerosis múltiple, artritis reumatoide, EPOC, COVID prolongado, cáncer y enfermedad de Parkinson.
Los indicadores de actividad física—especialmente el conteo de pasos y la actividad física moderada a vigorosa (MVPA)—fueron los biomarcadores más fiables de la gravedad de la fatiga. Las personas con mayor fatiga mostraron consistentemente menos movimiento, más tiempo sedentario y menor intensidad en sus actividades. La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) también emergió como un biomarcador sólido, reflejando disfunción autonómica asociada con la fatiga en múltiples enfermedades. En cambio, los parámetros del sueño y las características de la marcha mostraron asociaciones inconsistentes, limitadas por tamaños de muestra pequeños y una alta heterogeneidad metodológica.
Los autores destacan que los biomarcadores digitales ofrecen herramientas objetivas, continuas y ecológicamente válidas para monitorizar la fatiga, superando las limitaciones de los cuestionarios autoinformados. No obstante, la evidencia actual sigue fragmentada debido a diseños de estudio heterogéneos, falta de datos longitudinales y validación limitada entre enfermedades.
Integrar datos de actividad física, HRV y medidas digitales multimodales podría revolucionar el manejo personalizado de la fatiga, permitiendo la detección temprana del deterioro funcional y el diseño de intervenciones adaptadas para personas con enfermedades crónicas.