Estrategias dietéticas para la prevención de cálculos renales: de la hidratación a los probióticos

Esta revisión exhaustiva aborda las diversas estrategias para prevenir la enfermedad de cálculos renales (KSD), una afección prevalente con una incidencia global creciente. La revisión destaca la naturaleza multifactorial de la KSD, enfatizando que la prevención requiere una combinación de modificaciones del estilo de vida, ajustes dietéticos y posiblemente medicación. Una de las principales recomendaciones es aumentar la ingesta de líquidos, y las pautas sugieren 2,5 a 3,0 litros por día para asegurar una producción de orina de 2,0 a 2,5 litros por día, lo que ayuda a diluir los componentes urinarios que contribuyen a la formación de cálculos.
Además de la hidratación, la revisión cubre el papel del manejo dietético, centrándose particularmente en la ingesta de calcio, sodio, oxalato y proteínas animales. Se recomienda una ingesta suficiente de calcio (1000 a 1200 mg/día) para unir el oxalato dietético en el intestino, reduciendo su absorción y posterior excreción en la orina. Por el contrario, la ingesta de sodio debe limitarse para reducir la excreción urinaria de calcio, y deben minimizarse los alimentos ricos en oxalato. La revisión también enfatiza la necesidad de limitar el consumo de proteínas animales, que se asocia con un mayor riesgo de cálculos de calcio y ácido úrico.
Se analiza el papel de los compuestos bioactivos naturales como la cafeína y el galato de epigalocatequina (EGCG) del té verde, y se encuentra evidencia que sugiere que pueden ofrecer efectos protectores contra la enfermedad renal crónica. Además, los probióticos como Oxalobacter formigenes muestran potencial para reducir los niveles de oxalato urinario, lo que ofrece un enfoque novedoso para la prevención de los cálculos. La revisión concluye que, si bien muchas estrategias son prometedoras, los enfoques personalizados que consideran los factores de riesgo individuales son cruciales para la prevención eficaz de los cálculos renales.