Vision general de la barrera hemato-encefálica
El cerebro humano contiene una intrincada red de vasos sanguíneos extendiéndose por cerca de 644 kilómetros, facilitando la entrega de oxígeno, nutrientes vitales, energía y metabolitos a las células. Este órgano de alta demanda requiere el 20 % del suministro de oxígeno y glucosa del cuerpo, con la capacidad de súbitamente aumentar la circulación sanguínea y la transferencia de oxígeno para activar sus regiones. Facilitando este preciso control, se encuentra la barrera hemato-encefálica (BHE), siento este el tema explorado dentro de un artículo del Neural Plasticity Journal. La BHE sirve como un sistema semipermeable, excepcionalmente selectivo dentro del sistema nervioso central, actuando como una división crucial entre el torrente sanguíneo y el líquido cerebral extracelular. Su rol es regular el transporte de sustancias esenciales para una función cerebral óptima es sorprendente. Supervisando el pasaje de moléculas dentro y fiera del sistema nervioso, la BHE mantiene la homeostasis mientras protege al cerebro contra la entrada de células sanguíneas, componentes plasmáticos y patógenos. Comprendiendo primariamente a las células endoteliales capilares, astrictos, pericos, así como elementos adicionales como neuronas, membranas basales y la microglia, la BHE se compone de una estructura multifacética. Más allá de su función como una barrera regulando el intercambio de materiales entre el torrente sanguíneo y el tejido cerebral, la BHE mantiene diversos mecanismos para mantener la homeostasis, incluyendo el transporte por difusión y mecanismos de transición para transportar péptidos y otras moléculas. La disrupción de la funcionalidad de la BHE, como consecuencia del envejecimiento y ciertos trastornos neurológicos, infartos, epilepsia, pueden acarrear repercusiones de largo alcance.