Síndrome de Alport: espectro clínico y avances terapéuticos
El informe del Dr. Cecil Alport de 1927 sobre una familia que experimentaba hematuria y sordera marcó el reconocimiento temprano de lo que más tarde se identificaría como síndrome de Alport. El descubrimiento del colágeno en 1966 resultó fundamental para comprender el trastorno, ahora reconocido como una afección monogenética causada por variantes en los genes COL4A3, COL4A4 o COL4A5. Aunque su prevalencia sigue siendo incierta, las estimaciones oscilan entre 1 en 5.000 y 1 en 50.000 en Estados Unidos y Europa. El síndrome de Alport afecta los riñones, el sistema auditivo y los ojos. La historia natural del síndrome de Alport está bien documentada en hombres con síndrome de Alport ligado al cromosoma X. Los enfoques terapéuticos actuales implican principalmente inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y bloqueadores de los receptores de angiotensina para controlar la enfermedad renal y ralentizar su progresión.
En los últimos años se ha observado un mayor interés en el desarrollo de fármacos para las enfermedades renales crónicas, incluido el síndrome de Alport, con varios fármacos en investigación en distintas etapas de desarrollo. Si bien las terapias existentes tienen como objetivo controlar los síntomas, los enfoques emergentes, como las terapias de reemplazo genético y la edición del genoma CRISPR/Cas9, apuntan a la causa genética subyacente. Sin embargo, estos enfoques aún se encuentran en etapas preclínicas, y las terapias de reemplazo genético se centran en restaurar la función genética para producir proteínas funcionales. La edición CRISPR/Cas9, aunque prometedora, ha demostrado una corrección de casi el 40% de variantes patógenas y la aparición de efectos no deseados como inserciones y eliminaciones.