Actualizaciones en el uso de infiltración de la herida en el tratamiento del dolor postoperatorio: una revisión narrativa
Descripción general
Esta revisión narrativa actualiza la evidencia sobre la infiltración de la herida para el dolor postoperatorio en adultos. Abarca tanto la inyección única de anestésico local en la herida quirúrgica como la infusión continua mediante catéteres colocados en ella. Es una síntesis de estudios publicados, no una guía formal: los estudios no se graduaron y se excluyeron los niños y la cirugía plástica. Los autores buscan promover la infiltración de la herida como un componente de la analgesia multimodal.
Técnica
Una infiltración eficaz requiere conocer la anatomía y el origen del dolor en cada procedimiento. El anestésico se deposita de forma sistemática en todos los planos tisulares a lo largo de toda la herida, bajo visión directa antes del cierre, o a lo largo de la incisión prevista. En cirugía abdominal, la infiltración profunda entre el músculo y el peritoneo es más eficaz que la superficial. La infiltración antes de la incisión es teóricamente preferible, pero apenas se ha estudiado, y en la práctica suele hacerse al final de la cirugía. La infiltración continua prolonga la analgesia y reduce más el uso de opioides que la inyección única, pero requiere catéteres, bombas y personal formado. Las únicas contraindicaciones son la infección en la zona, la alergia verdadera y el rechazo del paciente.
Seguridad
El principal riesgo es la toxicidad sistémica por anestésicos locales. Por ello, la dosis total debe calcularse sumando todas las técnicas empleadas, según el peso ideal y los factores de riesgo individuales, y administrarse en pequeños incrementos con medios de reanimación disponibles. Otras complicaciones, como infección de la herida, hematoma, equimosis y problemas con el catéter, son poco frecuentes. Las tasas de infección no superan las habituales de cada intervención si los catéteres se manejan con técnica aséptica sin contacto.
Evidencia según el tipo de cirugía
La revisión abarca cirugía cardíaca, torácica, abdominal, de mama, de tiroides, neurocirugía, urología, ginecología, ortopedia, cirugía ambulatoria y traumatología. El beneficio está mejor documentado en procedimientos abdominales abiertos como la cesárea, la cirugía colorrectal, la histerectomía y la herniorrafia, y en la colecistectomía laparoscópica, la cirugía oncológica de mama, la laminectomía, la cirugía del juanete y la prostatectomía radical. Esto coincide con las recomendaciones internacionales específicas por procedimiento. En otras áreas los resultados son dispares, y algunos bloqueos nerviosos proporcionan mejor analgesia.
Implicaciones
El papel de la infiltración de la herida en los protocolos de recuperación intensificada (ERAS) varía según la especialidad. Los autores la consideran una opción sencilla, barata y segura, sobre todo cuando otras técnicas regionales están contraindicadas y en pacientes frágiles, mayores u obesos. Proponen una lista de verificación para la planificación y el seguimiento, y piden investigar la dosificación individualizada, las formulaciones de acción prolongada y los posibles efectos inmunitarios en cirugía oncológica.