Actualización en alergias alimenticias

Resumen

Esta revisión, publicada en Pediatric Allergy and Immunology en 2021, resume los avances recientes en la alergia alimentaria mediada por IgE. La alergia alimentaria es un problema de salud pública creciente en el mundo urbanizado. Además del riesgo de reacciones alérgicas, afecta a la nutrición, la economía familiar, la calidad de vida y la salud mental, y muchos niños con alergia alimentaria sufren acoso escolar.

Epidemiología y mecanismos

La alergia alimentaria es más frecuente en la lactancia y la primera infancia. La alergia al huevo y a la leche de vaca suele resolverse, mientras que la alergia al cacahuete y a los frutos secos tiende a persistir. La prevalencia varía mucho entre países y dentro de ellos, y es menor en zonas rurales. El eccema precoz y grave es probablemente el factor de riesgo más fuerte conocido, quizá porque una barrera cutánea dañada permite la sensibilización a través de la piel. Las investigaciones recientes destacan las respuestas T sesgadas hacia Th2, un subtipo de linfocitos T colaboradores foliculares que impulsa la IgE de alta afinidad, el cambio de clase a IgE en el tejido intestinal y el papel de la glicosilación de la IgE y de la respuesta de los basófilos.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica junto con la demostración de IgE específica frente al alérgeno, y la provocación oral doble ciego controlada con placebo es la prueba de referencia. Las pruebas cutáneas y la IgE específica son seguras y baratas, pero muchos niños sensibilizados toleran el alimento. El diagnóstico por componentes, como la IgE frente al componente del cacahuete Ara h 2, el test de activación de basófilos y el test de activación de mastocitos mejoran la precisión. Los autores proponen usarlos como pruebas de segunda línea cuando los resultados convencionales son dudosos, para reducir la necesidad de provocaciones orales.

Tratamiento y prevención

No existe curación. El manejo se basa en evitar el alérgeno y disponer de medicación de emergencia, que muchos pacientes no llevan siempre consigo. La inmunoterapia oral es ya un tratamiento establecido para la alergia a la leche, el huevo y el cacahuete y reduce el riesgo de reacciones tras una exposición accidental, pero aumenta las reacciones alérgicas durante el tratamiento, y la tolerancia suele perderse cuando se interrumpe la ingesta regular. Las vías sublingual y epicutánea son más seguras pero menos eficaces. Los biológicos, como los anti-IgE, se estudian sobre todo como complemento de la inmunoterapia. Para la prevención, la introducción del cacahuete y el huevo en la dieta del lactante durante la alimentación complementaria, junto con la lactancia materna, es la única estrategia ampliamente recomendada. El plan de manejo debe tener en cuenta las preferencias del paciente y de la familia.