Fracturas toracolumbares sin afección neurológica: una revisión de diagnóstico y tratamiento

Resumen

Esta revisión, publicada en EFORT Open Reviews en 2016, aborda las fracturas toracolumbares en pacientes sin afectación neurológica. Son lesiones frecuentes, causadas sobre todo por accidentes de tráfico y caídas desde altura, y todavía no existe un protocolo unificado para su manejo. Los autores analizan el papel de la imagen, el valor de los sistemas de clasificación y la evidencia disponible sobre el tratamiento conservador y quirúrgico.

Diagnóstico por imagen

Para valorar lesiones estables, como las fracturas por compresión y las fracturas por estallido leves, suelen bastar la radiografía simple y la TC, que además se realiza de forma rutinaria en el paciente politraumatizado. La RM muestra lesiones de partes blandas y ligamentos que la TC puede pasar por alto, y su incorporación puede modificar tanto la clasificación de la fractura como la decisión terapéutica. Sin embargo, la RM puede sobrestimar la lesión del complejo ligamentario posterior y llevar a sobretratar lesiones estables. Los autores concluyen que la RM no es obligatoria en todas las fracturas.

Clasificación

Se han utilizado diversos sistemas, como el concepto de las tres columnas de Denis, la clasificación AO-Magerl y la clasificación de reparto de carga. Más tarde surgió una escala de gravedad que combinaba la morfología de la fractura, la integridad ligamentaria y el estado neurológico. Se le criticó que infravaloraba algunas fracturas conminutas por estallido y terminó integrándose con el sistema AO en la clasificación AOSpine. Según la revisión, ningún sistema actual recoge todos los factores que influyen en el resultado.

Tratamiento conservador y quirúrgico

El tratamiento conservador se propone en fracturas estables sin rotura significativa de las estructuras óseas y ligamentarias posteriores. Ningún protocolo de inmovilización ha demostrado ser superior, y los ensayos aleatorizados no encontraron beneficio del corsé frente a no usarlo. Es imprescindible un seguimiento ambulatorio estrecho, y debe valorarse la cirugía si aumentan la deformidad o el dolor. La cirugía está indicada en fracturas por estallido inestables con lesión ligamentaria, lesiones por flexión-distracción y fracturas-luxación. Los abordajes posteriores presentan menos complicaciones que los anteriores o combinados, y las técnicas percutáneas ofrecen buenos resultados, sobre todo en el politraumatizado, que puede beneficiarse de una estabilización precoz.

Implicaciones clínicas

Los metaanálisis y una revisión Cochrane no hallaron pruebas suficientes de que la cirugía sea superior al tratamiento no quirúrgico en las fracturas por estallido sin déficit neurológico, y el seguimiento a largo plazo de un estudio aleatorizado incluso favoreció el tratamiento no quirúrgico en dolor y función. Por ello, la decisión debe individualizarse y, cuando se opta por operar, se prefieren técnicas posteriores menos invasivas.