Síndrome de salida torácica: una revisión para el diagnóstico primario

Descripción general

Esta revisión, publicada en el Journal of Osteopathic Medicine en 2022 por Cavanna y colaboradores, resume lo que se sabe del síndrome del desfiladero torácico (SDT), un grupo de trastornos en los que se comprimen los nervios y los vasos entre el cuello y el brazo. Sus síntomas son frecuentes y a menudo se confunden con otros diagnósticos. Los autores buscaron en PubMed siguiendo la metodología PRISMA y utilizaron 187 artículos para abordar las causas, los hallazgos de la exploración y el tratamiento.

Tipos y causas

La compresión puede ocurrir en el triángulo de los escalenos, el espacio costoclavicular o el espacio del pectoral menor. Las causas son congénitas (como una costilla cervical), traumáticas (latigazo cervical, accidentes de tráfico) o funcionales (actividad repetitiva del brazo). Se reconocen tres formas: neurogénica (cerca del 95 % de los casos quirúrgicos), venosa (cerca del 3 %) y arterial (cerca del 1 %). El SDT neurogénico es más común en mujeres y el venoso en hombres.

Diagnóstico

Los síntomas típicos son dolor y parestesias en el cuello, el hombro, el brazo y la mano, a veces con cefalea occipital. El diagnóstico es clínico. La prueba de tensión del miembro superior es el mejor cribado inicial, porque un resultado negativo va en contra de la compresión del plexo braquial, y si es positiva debe seguirse de la prueba de estrés con el brazo elevado. La prueba de Adson por sí sola tiene baja especificidad. La radiografía, la ecografía, la RM, la TC o la angiografía por RM y la electromiografía ayudan a distinguir las formas neurogénicas de las vasculares y a descartar otras causas.

Tratamiento

El tratamiento inicial del SDT neurogénico es conservador: fisioterapia con estiramientos, corrección postural y deslizamientos nerviosos, tratamiento manipulativo osteopático, infiltraciones y medicación. La evidencia es limitada, sobre todo observaciones retrospectivas y casos clínicos, y no se encontraron ensayos aleatorizados, por lo que no puede señalarse un único enfoque como el mejor. La cirugía se reserva para los casos que no responden. Las formas venosa y arterial requieren una evaluación urgente por el riesgo de isquemia del miembro y se tratan con anticoagulación, trombólisis y descompresión quirúrgica.