Uso seguro y efectivo, de dietas basadas en plantas, con guías para los profesionales de la salud

Descripción general

Esta revisión resume la evidencia sobre las dietas basadas en plantas, definidas aquí como dietas veganas y lactoovovegetarianas, y termina con pautas prácticas para los profesionales sanitarios. Los autores concluyen que una dieta basada en plantas bien planificada es segura y eficaz en todas las etapas de la vida.

Salud y medio ambiente

Las dietas basadas en plantas consumen menos recursos naturales y generan menos emisiones de gases de efecto invernadero que las basadas en productos animales. Las dietas ricas en cereales integrales, legumbres, verduras, fruta, frutos secos y semillas se asocian con menor peso corporal, lípidos, presión arterial y glucemia, y con menor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2, obesidad y, de forma modesta, cáncer en general. Los resultados para cánceres concretos son menos consistentes. En salud ósea el panorama es mixto: algunos estudios muestran menor densidad ósea y más fracturas en veganos, a menudo ligadas a una ingesta baja de calcio, vitamina D y proteínas. La abundancia de fibra y polifenoles favorece una microbiota intestinal diversa que produce metabolitos antiinflamatorios. La alimentación vegetal no aumenta por sí misma el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria, aunque algunas personas pueden usarla para restringir la ingesta.

Nutrientes a vigilar

La revisión trata el calcio, el hierro, el zinc, el yodo, la vitamina B12, la vitamina D, los ácidos grasos omega-3 y las proteínas, con fuentes alimentarias, productos enriquecidos y suplementos para cada uno. La vitamina B12 debe obtenerse de alimentos enriquecidos o suplementos, y los veganos deben controlar su estado con regularidad. Los vegetarianos con una dieta variada no tienen mayor riesgo de déficit de hierro o zinc. Se sugieren suplementos de omega-3 de origen algal, sobre todo en el embarazo y la lactancia.

Etapas de la vida

Las pautas abarcan el embarazo y la lactancia, lactantes, niños y adolescentes, personas mayores y deportistas. En estos grupos las necesidades son mayores o la ingesta puede ser limitada, por lo que la planificación cuidadosa y la atención a los nutrientes clave son especialmente importantes.

Pautas para profesionales

Los profesionales deben respetar las elecciones alimentarias de las personas, incluidas sus tradiciones religiosas y culturales, mantenerse al día sobre la investigación y la cocina vegetariana, y derivar al dietista cuando les falte experiencia. Los autores subrayan que la adecuación de una dieta depende de los alimentos que realmente se consumen, no de cómo se llame la dieta.