La patología y trtatamiento de las deformidades menores de los dedos del pie

Descripción general

Esta revisión trata las deformidades de los dedos segundo a quinto del pie, causa frecuente de dolor, callosidades, problemas con el calzado y dificultad para caminar. Explica la anatomía y la biomecánica normales de los dedos. Los dedos menores comparten la carga con las cabezas de los metatarsianos, y la fascia plantar y la placa plantar de la base de cada dedo los mantienen en contacto con el suelo durante la marcha. Los autores proponen algoritmos de tratamiento, aunque señalan que la evidencia procede sobre todo de series de casos retrospectivas, con muy pocos ensayos aleatorizados.

Tipos y causas

En el dedo en maza se flexiona la articulación más próxima a la punta; en el dedo en martillo, la articulación media. El dedo en garra está hiperextendido en la base y flexionado en las dos articulaciones distales. El dedo cruzado se desvía lateralmente sobre el vecino, con mayor frecuencia el segundo dedo. Estas deformidades se deben a un desequilibrio entre los tendones y los pequeños músculos que flexionan y extienden los dedos. Contribuyen el calzado estrecho o de tacón alto, el juanete, la artritis inflamatoria, la diabetes, los trastornos neuromusculares y los traumatismos. Cuando la placa plantar se distiende o se rompe, la base del dedo se vuelve inestable y la carga se desplaza a las cabezas metatarsianas, lo que causa dolor en el antepié.

Evaluación

La anamnesis recoge traumatismos previos, diabetes, artritis, enfermedades neurológicas, circulación, calzado y expectativas del paciente. La exploración determina si cada deformidad es flexible o rígida, comprueba la estabilidad de la articulación de la base del dedo y busca callosidades y deformidades del primer dedo y del resto del pie. Las radiografías en carga son la norma, y la RM o la ecografía pueden mostrar roturas de la placa plantar.

Tratamiento

Primero deben probarse medidas conservadoras: calzado más amplio con puntera profunda, fundas y almohadillas para los dedos, plantillas de descarga, vendaje funcional y una infiltración para la inflamación articular. Si se necesita cirugía, el principio clave es corregir y estabilizar la articulación de la base del dedo antes que las deformidades más distales. Las opciones incluyen liberaciones de partes blandas, transferencias tendinosas, reparación de la placa plantar y osteotomías de acortamiento metatarsiano para la base del dedo, y tenotomía, resección articular o artrodesis para las articulaciones pequeñas. También deben corregirse las deformidades asociadas, como el juanete, para evitar recidivas. Las complicaciones incluyen rigidez, recidiva, pérdida de la función prensil del dedo y un dedo flotante que no toca el suelo. El dedo cruzado es la deformidad más difícil de corregir, y en pacientes mayores frágiles la amputación del dedo puede ser preferible. Las técnicas mínimamente invasivas se usan cada vez más, pero aún faltan estudios de calidad.