Fracturas del sacro: problemas, desafíos, soluciones
Puntos clave
- Las fracturas del sacro aparecen tras traumatismos de alta energía en jóvenes y tras caídas leves en personas mayores con osteoporosis; la incidencia de las no osteoporóticas es de unos 2,1 por 100.000.
- Del 25 al 70 % se pasan por alto o se diagnostican tarde. Las radiografías simples pueden no detectar hasta el 50 %, por lo que se necesita TC (sensibilidad del 68 al 88 %) o RM (98 %) si persiste la sospecha.
- Las fracturas estables se tratan con reposo, analgesia y movilización precoz; la inestabilidad, un desplazamiento de más de 10 mm, la lesión del anillo pélvico o un déficit neurológico favorecen la cirugía.
- El riesgo de lesión neurológica aumenta del 6 % en la zona I de Denis al 28 % en la zona II y al 56 % en la zona III.
- La consolidación tarda de 8 a 12 semanas; las complicaciones llegan al 40-50 % en algunos tipos de fractura y las fracturas de baja energía tienen una mortalidad a 12 meses de cerca del 28 %.
Resumen
Una fractura del sacro es una rotura del hueso que une la columna con el anillo pélvico y aporta cerca del 60 % de la estabilidad pélvica. La lesión es poco frecuente y fácil de pasar por alto, por lo que se necesitan una alta sospecha clínica y TC o RM. Las fracturas estables se tratan sin cirugía y las inestables se fijan con tornillos o con fijación lumbopélvica.
Quién se ve afectado y cómo se clasifican las fracturas
Las fracturas ocurren en jóvenes tras accidentes de tráfico y caídas desde altura, y en personas mayores con osteoporosis tras traumatismos leves. Ninguna clasificación cubre todos los casos. Las fracturas se describen por la energía del traumatismo, la asociación con lesiones del anillo pélvico (AO/OTA, Young-Burgess y, en las lesiones de baja energía, la clasificación de las fracturas por fragilidad del anillo pélvico), la morfología y la localización. Los patrones en U, H y lambda indican disociación espinopélvica.
Diagnóstico
Tras un traumatismo de alta energía hay que buscar dolor glúteo, hematomas, alteración de la sensibilidad perineal, disfunción esfinteriana y déficit de las extremidades inferiores. Las fracturas de baja energía causan un dolor lumbar poco específico. Si las radiografías son negativas y el dolor persiste, se aconseja la TC, y la RM es la prueba más sensible, sobre todo en las fracturas por insuficiencia y por estrés. El sangrado y la inestabilidad pélvica necesitan un tratamiento inmediato.
Tratamiento
El tratamiento no quirúrgico consiste en reposo, analgesia y movilización precoz según se tolere. Una puntuación de la clasificación de lesiones lumbosacras superior a 4 también apunta a la cirugía. Las principales opciones quirúrgicas son la fijación pélvica posterior (tornillos iliosacros o transsacros, puentes transilíacos) y la fijación lumbopélvica, incluida la osteosíntesis triangular, con fijación anterior añadida en las lesiones del anillo anterior. Se prefieren los métodos mínimamente invasivos cuando es posible.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se pasan por alto con frecuencia las fracturas del sacro?
Son poco frecuentes, se presentan de formas variadas y a menudo no se ven en las radiografías simples, que no detectan hasta el 50 %. Debe hacerse una TC o una RM siempre que el dolor persista tras una radiografía negativa.
¿Cuándo hace falta cirugía?
Se considera la cirugía en las fracturas inestables o desplazadas (más de 10 mm), en las que se acompañan de lesión del anillo pélvico y en las que cursan con afectación neurológica. Las fracturas estables e incompletas se tratan sin cirugía.
¿Cuánto tarda en curar una fractura del sacro?
La consolidación tarda de 8 a 12 semanas, con tasas de consolidación del 85 al 90 %. Las lesiones neurológicas suelen mejorar con el tiempo, pero la recuperación completa ocurre en menos de la mitad de los pacientes.
Fuente
Santolini E, Kanakaris NK, Giannoudis PV. Sacral fractures: issues, challenges, solutions. EFORT Open Reviews 2020;5(5):299-311. DOI 10.1302/2058-5241.5.190064. Acceso abierto (CC BY-NC 4.0). Esta página es un resumen preparado por Medpresso a partir de la publicación original. No sustituye al texto completo ni al consejo médico.