Procedimientos bajo sedación en pacientes pediatrícos
Descripción general
Esta guía de práctica clínica del Royal Children's Hospital de Melbourne, actualizada por última vez en diciembre de 2021 y avalada por el Paediatric Improvement Collaborative, ofrece una visión general de la sedación para procedimientos en niños y de los principales sedantes. La sedación se usa con frecuencia para facilitar procedimientos y pruebas dolorosos o angustiantes y aumentar su probabilidad de éxito. Los fármacos pueden causar compromiso de la vía aérea, depresión respiratoria y depresión del sistema nervioso central, por lo que son esenciales una monitorización cuidadosa y un personal capacitado.
Principios clave
Deben usarse métodos no farmacológicos, como la terapia de juego y la distracción, como alternativa o complemento, y anestesia tópica, local o regional (por ejemplo, un bloqueo de Bier) cuando proceda. La analgesia debe ser adecuada, prestando atención a los efectos combinados de la sedación y los opioides. Los sedantes solo deben ser utilizados por clínicos formados y autorizados para su uso en niños y con experiencia en reanimación pediátrica, manejo de la vía aérea y monitorización. El equipo de reanimación y el personal competente deben estar disponibles antes de empezar la sedación.
Preparación y evaluación del riesgo
Antes de la sedación se revisan la necesidad y la urgencia, se obtiene el consentimiento, se comprueban los tiempos de ayuno, se usa una lista de verificación de sedación con asignación de funciones y se acuerda un 'plan B' por si la sedación falla. Se necesita el consejo de un especialista en los niños de mayor riesgo, entre ellos los que tienen enfermedad obstructiva grave de la vía aérea, dificultad respiratoria grave, apnea del sueño, compromiso circulatorio, cardiopatía congénita, alteración de la conciencia, epilepsia inestable, enfermedad neuromuscular o un fracaso de sedación o una reacción anestésica previos.
Elección del fármaco
La elección depende de los objetivos de la sedación y de factores del niño, del clínico, del entorno y del procedimiento. Para las pruebas de imagen las opciones son el hidrato de cloral, el midazolam o la ketamina, con la anestesia general como alternativa, y para los procedimientos diagnósticos dolorosos, la anestesia tópica, el óxido nitroso, el midazolam o la ketamina. Para procedimientos terapéuticos como la reducción de fracturas o luxaciones, la sutura de laceraciones y las curas de quemaduras extensas, las opciones son el óxido nitroso, el midazolam, la ketamina o el propofol, o la anestesia regional, con analgesia adicional como fentanilo cuando haga falta. La ketamina mantiene los reflejos de la vía aérea y la estabilidad cardiovascular, mientras que el propofol tiene una ventana terapéutica estrecha con depresión respiratoria y cardiovascular. El midazolam y el hidrato de cloral no tienen efecto analgésico.
Monitorización y alta
Se usan la pulsioximetría, la monitorización cardíaca y la presión arterial, con observación estrecha de la vía aérea y de los movimientos del tórax, y una persona capacitada permanece hasta que la recuperación está bien establecida. El niño puede irse a casa cuando pueda caminar y hablar según su estado neurológico previo al tratamiento. Si la sedación fracasa, puede probarse otro fármaco si es seguro, puede ser necesaria la anestesia general y debe considerarse el traslado cuando las necesidades superen la capacidad local.