Probióticos en niños: una revisión y guía práctica
Resumen
Esta revisión y guía práctica, publicada en Nutrients en 2021, resume la evidencia sobre los probióticos para prevenir y tratar enfermedades pediátricas frecuentes. Los probióticos son microorganismos vivos que aportan un beneficio para la salud cuando se administran en cantidad adecuada. Sus efectos dependen de la cepa concreta, la enfermedad, la dosis y el vehículo del producto, y la mayoría se comercializan como complementos alimenticios con controles de calidad menos estrictos que los medicamentos. Son en general seguros, aunque se han descrito infecciones graves raras en pacientes vulnerables. Los autores revisaron ensayos controlados aleatorizados, metaanálisis y guías publicados en las dos últimas décadas.
Infecciones gastrointestinales y diarrea
Los metaanálisis más antiguos y las guías europeas respaldaban algunas cepas para acortar la gastroenteritis aguda, pero las revisiones recientes de mayor calidad encuentran poco beneficio en niños de países desarrollados. Algunas cepas concretas, sobre todo Lactobacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii, pueden considerarse para prevenir la diarrea asociada a antibióticos cuando hay factores de riesgo, y S. boulardii se recomienda en todas las guías para prevenir la diarrea por Clostridioides difficile. L. rhamnosus GG puede reducir el riesgo de diarrea nosocomial.
Trastornos funcionales e inflamatorios
Lactobacillus reuteri DSM 17938 reduce el tiempo de llanto en lactantes con cólico alimentados con leche materna, pero no se ha demostrado en los alimentados con fórmula. La evidencia es insuficiente para recomendar probióticos en la regurgitación, el síndrome del intestino irritable o el estreñimiento funcional, aunque algunas cepas son prometedoras. En la colitis ulcerosa algunos preparados podrían ayudar como complemento del tratamiento estándar, mientras que en la enfermedad de Crohn no se ha demostrado beneficio. En la erradicación de Helicobacter pylori, algunos probióticos podrían reducir los efectos adversos, pero la evidencia es débil.
Prematuros y alergia
Varias cepas y combinaciones parecen reducir la enterocolitis necrosante en prematuros, y las sociedades europea y estadounidense de gastroenterología apoyan de forma condicional algunas opciones. En cambio, la Academia Americana de Pediatría no respalda su uso rutinario, sobre todo en recién nacidos de extremado bajo peso, por dudas sobre la seguridad y la calidad de los productos. Para la dermatitis atópica, el asma y la rinitis alérgica, la evidencia es insuficiente para recomendar probióticos como prevención o tratamiento.
Conclusión
Determinadas cepas benefician en determinadas indicaciones, pero la heterogeneidad de los estudios y la especificidad de cepa limitan su uso rutinario. El clínico debe elegir una cepa con evidencia para la indicación concreta, y se necesitan ensayos más amplios y específicos de cepa.