Ayuno preoperatorio en adultos y niños: guías y práctica clínica
Resumen
Este artículo revisa la evidencia que sustenta el ayuno preoperatorio y compara las guías actuales para adultos y niños. El ayuno pretende reducir el riesgo de aspiración pulmonar durante la anestesia, pero en la práctica los pacientes a menudo ayunan mucho más de lo recomendado.
Por qué importa el ayuno prolongado
El ayuno innecesariamente largo provoca sed, hambre, malestar y deshidratación y, sobre todo en los niños, hipoglucemia e irritabilidad. No reduce más el riesgo de aspiración y puede empeorar la experiencia y la recuperación del paciente.
Recomendaciones actuales
Las guías coinciden en que los líquidos claros pueden tomarse mucho más cerca de la cirugía que los alimentos sólidos, y en que la leche y las comidas ligeras ocupan una posición intermedia. Las recomendaciones para niños son más flexibles, con un apoyo creciente a permitir líquidos claros hasta poco antes de la anestesia. Las bebidas con carbohidratos antes de la cirugía programada se recomiendan dentro de los programas de recuperación intensificada en los pacientes adecuados.
Pacientes que requieren valoración individual
Las normas estándar pueden no aplicarse a pacientes con vaciamiento gástrico lento, como en la diabetes, la obesidad, el embarazo, la obstrucción intestinal o un traumatismo reciente, ni a los casos urgentes. La ecografía gástrica se describe como herramienta para valorar el contenido del estómago en caso de duda.
Aplicación en la práctica
Los autores destacan la importancia de dar instrucciones claras a los pacientes, de adaptar los tiempos de ayuno cuando cambia la programación quirúrgica y de contar con protocolos que fomenten activamente la ingesta de líquidos en lugar de una prohibición general de comer y beber.