Manejo de la hemorragia posparto: recomendaciones de FIGO

Puntos clave

Resumen

Esta guía práctica de American Family Physician resume las recomendaciones de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) sobre la prevención y el tratamiento de la hemorragia posparto. El American College of Obstetricians and Gynecologists la define como una pérdida de sangre de al menos 1000 mL, o una pérdida acompañada de signos de hipovolemia, en las 24 horas siguientes al parto. Complica hasta 1 de cada 10 partos, es la principal causa de morbilidad y mortalidad materna en el mundo y la mayoría de los casos se produce de forma inesperada pese a los factores de riesgo conocidos.

Prevención y causas

Los uterotónicos como la oxitocina, administrados entre la salida del bebé y la de la placenta, son la medida preventiva clave. Combinar la oxitocina con ergometrina o misoprostol puede ser más eficaz, pero causa más efectos adversos; el misoprostol puede usarse solo si no se dispone de oxitocina. No se recomienda el masaje uterino continuo tras la oxitocina. Las causas siguen las cuatro T: tono (atonía uterina, 70%), trauma (lesión del canal del parto, 20%), tejido (placenta retenida o coágulo uterino) y trombina (cualquier trastorno de la coagulación).

Respuesta inicial y valoración del shock

El tratamiento es escalonado y empieza por las medidas menos invasivas: masaje uterino, dos catéteres intravenosos de gran calibre, oxígeno suplementario, monitorización estricta, infusión de cristaloides isotónicos y prevención de la hipotermia. Los paquetes de seguridad organizan la respuesta en preparación, reconocimiento y prevención, respuesta, y notificación y aprendizaje del sistema. Las constantes vitales cambian tarde, por lo que se usa el índice de shock (frecuencia cardíaca dividida por la presión arterial sistólica): un valor de 0,9 o más se asocia a mayor mortalidad, y uno superior a 1 hace más probable la transfusión. Según la regla del 30, una caída del 30% del hematocrito o de la hemoglobina, un descenso de 30 mm Hg de la presión sistólica y un aumento del pulso de 30 latidos por minuto indican una pérdida del 30% de la sangre. Si la hemorragia continúa, puede administrarse una segunda dosis de ácido tranexámico 30 minutos después de la primera.

Tratamiento no quirúrgico y quirúrgico

El taponamiento con balón es a la vez diagnóstico y terapéutico y se recomienda cuando la hemorragia persiste pese a los uterotónicos y al ácido tranexámico; si se usa antes del shock avanzado, menos de 1 de cada 5 pacientes necesita intervenciones adicionales. La prenda antichoque comprime la parte inferior del cuerpo para estabilizar a la paciente antes de la cirugía, la transfusión o el traslado. Donde se dispone de radiología intervencionista de inmediato, la embolización de las arterias uterinas tiene una eficacia de al menos el 90% y probablemente preserva la fertilidad. Las suturas de compresión uterina tuvieron una tasa de éxito del 92% en los estudios; la ligadura temporal de las arterias uterinas y la ligadura bilateral de las arterias ilíacas internas tienen éxito en alrededor del 40% de los casos; la histerectomía periparto es definitiva, pero con alta morbilidad. La transfusión masiva consiste en cuatro o más unidades de concentrado de hematíes en 24 horas, y el objetivo de presión arterial media es de 50 a 60 mm Hg hasta controlar la hemorragia.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor forma de prevenir la hemorragia posparto?

Administrar un uterotónico como la oxitocina entre la salida del bebé y la de la placenta es la intervención preventiva más eficaz.

¿Cuándo debe administrarse el ácido tranexámico?

Con una pérdida de al menos 500 mL tras el parto vaginal o de 1000 mL tras la cesárea, en dosis de 1 g intravenoso en 10 minutos dentro de las tres horas posteriores al parto.

¿Por qué las constantes vitales no bastan para detectar el shock?

Las constantes vitales cambian tarde, tras una gran pérdida de sangre, por lo que se usan herramientas como el índice de shock y la regla del 30.

Fuente

Hwang DS, Myers L. Management of Postpartum Hemorrhage: Recommendations From FIGO. American Family Physician. 2023;107(4):438-440. Resumen de la guía de la International Federation of Gynecology and Obstetrics publicada en Int J Gynaecol Obstet. 2022;157(suppl 1):3-50. La publicación de la guía no implica su respaldo por AFP ni por la AAFP. Esta página es un resumen preparado por Medpresso a partir de la publicación original y no sustituye al texto completo ni al consejo médico.