Manejo de fugas de aire persistentes
Puntos clave
- La fuga aérea persistente (FAP) suele definirse como una fuga que continúa más de 5-7 días tras la colocación de un catéter intrapleural; se asocia a hospitalización prolongada, morbilidad, mortalidad y costes.
- El consenso del ACCP aconseja observar el cierre espontáneo de la fístula broncopleural durante cuatro días y después valorar el cierre quirúrgico y la pleurodesis, con preferencia por la toracoscopia; la guía BTS 2023 recomienda considerar la pleurodesis con sangre autóloga y las terapias endobronquiales en pacientes no candidatos a cirugía.
- La pleurodesis con parche de sangre autóloga (habitualmente 60-120 mL o 2 mL por kg de sangre del paciente) cerró la fuga en el 85% de los pacientes en la primera serie y en el 92-93% en estudios posteriores.
- Las válvulas endobronquiales son la opción broncoscópica con más experiencia publicada; en dos revisiones la fuga se resolvió en 24 horas en el 67% y el 62% de los pacientes.
- Los autores aconsejan manejo conservador durante los primeros 5-7 días salvo inestabilidad hemodinámica o respiratoria, y después intervención quirúrgica o broncoscópica si no hay tendencia a mejorar.
Resumen
Este artículo de opinión de 2026 revisa tratamientos más nuevos y menos invasivos de la fuga aérea persistente por fístulas alveolopleurales o broncopleurales. La FAP puede seguir a un neumotórax primario o secundario, infecciones, ventilación mecánica o cirugía torácica; su incidencia tras la cirugía de reducción de volumen pulmonar es del 8-45%. Los factores de riesgo tras la lobectomía incluyen EPOC, sexo femenino, FEV1 bajo, tabaquismo, diabetes y uso crónico de corticoides. La gravedad suele graduarse con la escala de Cerfolio, desde el grado 1 (fuga solo en espiración forzada) hasta el grado 4 (fuga continua).
Posiciones de las guías
El consenso del ACCP no recomienda un segundo tubo torácico, aconseja la pleurodesis química solo si la cirugía está contraindicada o se rechaza, con doxiciclina o talco en suspensión como agentes preferidos, y desaconseja el manejo broncoscópico. La guía BTS 2023 señala que ninguna intervención es universalmente preferida por la escasez de evidencia de calidad, y que la pleurodesis con sangre autóloga reduce la estancia frente al drenaje torácico solo.
Opciones endobronquiales
Las opciones broncoscópicas incluyen sellantes como cola de fibrina o hidrogel, espigas de silicona, coils metálicos, stents recubiertos y válvulas endobronquiales. En Estados Unidos solo la válvula Spiration tiene aprobación de exención humanitaria para la FAP (concedida en octubre de 2008). La vía aérea responsable se identifica mediante oclusión secuencial con balón o evaluación Chartis antes de colocar la válvula. Las limitaciones incluyen ventilación colateral, tejido de granulación, neumonía, migración de la válvula y defectos centrales de 8 mm o más, y no se ha completado ningún ensayo aleatorizado. Los autores recomiendan retirar las válvulas a las 6 semanas aproximadamente, reinsertarlas otras 6 semanas si recidiva el neumotórax y recurrir a la cirugía si vuelve a recidivar.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se considera persistente una fuga aérea?
Habitualmente cuando continúa más de 5-7 días tras la colocación de un catéter intrapleural.
¿Qué es un parche de sangre autóloga?
La instilación de sangre del propio paciente, habitualmente 60-120 mL o 2 mL por kg, a través del tubo torácico para sellar la fuga y favorecer la pleurodesis, sin necesidad de anestesia.
¿Cuánto tiempo se mantienen las válvulas endobronquiales?
Los autores recomiendan retirarlas a las 6 semanas aproximadamente, cuando el defecto pleural debería haber cicatrizado.
Fuente
Serna S, Khan M, Shingada K, et al. Management of Persistent Air Leak. J Respir 2026;6(2):8. DOI: 10.3390/jor6020008. Acceso abierto con licencia CC BY 4.0. Resumen elaborado por Medpresso a partir de la publicación original; no sustituye al texto completo ni al consejo médico.