Insomnio en enfermedades neurológicas

Resumen

Esta guía, publicada en Neurological Research and Practice en 2021 por sociedades alemanas de neurología y medicina del sueño junto con asociaciones de pacientes, aborda el insomnio que acompaña a las enfermedades neurológicas. El insomnio consiste en dificultad para iniciar o mantener el sueño, despertar precoz o mala calidad del sueño pese a tener la oportunidad adecuada de dormir, con alteración del funcionamiento diurno. En las enfermedades neurológicas puede deberse al daño de regiones cerebrales que regulan el sueño, a síntomas como los déficits motores, a dolor, depresión o ansiedad comórbidos o a la medicación. La guía abarca la cefalea, los trastornos del movimiento neurodegenerativos, la esclerosis múltiple, el traumatismo craneoencefálico, la epilepsia, las enfermedades neuromusculares, el ictus y la demencia.

Diagnóstico y tratamiento general

El estudio debe incluir una historia médica y psiquiátrica completa, exploración física, cuestionarios de sueño y un diario de sueño, además de revisar las sustancias que alteran el sueño. La actigrafía permite valorar el patrón de sueño y vigilia durante periodos largos. Se recomienda la polisomnografía cuando se sospecha otro trastorno del sueño, cuando el insomnio es refractario o peligroso, o cuando los hallazgos subjetivos y objetivos no coinciden. Hay que valorar y mejorar la higiene del sueño, tratar el insomnio comórbido según las guías internacionales de insomnio y contar con un especialista en sueño cuando sea necesario.

Recomendaciones por enfermedad

En la cefalea se recomienda la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) junto con el tratamiento farmacológico. En la enfermedad de Parkinson, pasar a una terapia dopaminérgica de liberación prolongada puede mejorar la calidad del sueño, y pueden usarse la TCC-I, la fototerapia, la melatonina y una mejor higiene del sueño; además hay que buscar otras causas, como las piernas inquietas, y tener en cuenta el sueño de los cuidadores. El insomnio puede preceder en años a la esclerosis múltiple; se recomiendan la TCC-I y la melatonina, con antidepresivos si hay depresión comórbida. Tras un traumatismo craneoencefálico se aconseja un tratamiento orientado a los síntomas combinado con TCC-I. En la epilepsia deben preferirse fármacos anticrisis que no alteren el sueño, y la melatonina puede acortar la latencia del sueño en niños. El insomnio debe tenerse en cuenta en enfermedades neuromusculares como la ELA. Tras un ictus, el insomnio es frecuente y debe cribarse y tratarse con fototerapia, agonistas del receptor de benzodiacepinas, antidepresivos sedantes, TCC-I o acupuntura.

Demencia

Los neurolépticos administrados durante mucho tiempo por síntomas conductuales deben retirarse de forma gradual. En general no se recomiendan los hipnóticos en la demencia, mientras que la melatonina, un antidepresivo sedante y la fototerapia combinada con paseos regulares son opciones en la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de las recomendaciones de la guía se basan en evidencia de bajo nivel.