Cómo iniciar la anticoncepción hormonal

Puntos clave

Resumen

Esta revisión de American Family Physician explica cómo iniciar la anticoncepción hormonal de forma segura y sin retrasos innecesarios. La conclusión principal es que un enfoque basado en la evidencia, flexible y centrado en la paciente, con inicio rápido, asesoramiento a distancia y suministros más largos, favorece la salud y la autonomía reproductiva. La tasa de embarazos no planificados en Estados Unidos ha bajado por debajo del 50%, pero sigue siendo mucho más alta que en otros países industrializados.

Inicio entre menstruaciones

Con el método de inicio rápido, las píldoras, los parches, las inyecciones, los implantes, los anillos vaginales o el dispositivo intrauterino (DIU) pueden iniciarse en cualquier momento del ciclo. Las pacientes que empiezan más de cinco a siete días después del primer día de su última menstruación deben usar un método de respaldo durante la primera semana. Tras relaciones sexuales sin protección en los últimos cinco días, puede tomarse anticoncepción hormonal de urgencia ese mismo día; después del ulipristal, deben esperarse cinco días antes de iniciar la anticoncepción hormonal, mientras que tras el levonorgestrel puede iniciarse de inmediato. El DIU de cobre tiene una eficacia cercana al 100% si se inserta hasta cinco días después de la relación sin protección. El manchado es frecuente en los primeros meses, y advertirlo de antemano puede mejorar la adherencia.

Posparto, lactancia y aborto

Pasadas seis semanas, las pacientes que no amamantan pueden tomar píldoras con estrógenos sin restricciones adicionales. Un DIU de cobre o liberador de progestágeno puede insertarse inmediatamente después del parto, preferiblemente en los 10 minutos siguientes a la expulsión de la placenta. La lactancia tiene una eficacia de hasta el 98% durante los primeros seis meses si la paciente sigue en amenorrea y el lactante recibe al menos el 90% de sus calorías de la leche materna. Los métodos solo de progestágeno no afectan al volumen ni a la composición de la leche y pueden usarse sin restricciones a partir de las seis semanas posparto. Los implantes pueden insertarse el día de un aborto por aspiración o el día en que se toma la mifepristona.

Evaluación clínica y vía de administración

La anamnesis debe incluir factores de riesgo cardiovascular, medicamentos, alergias, tabaquismo, hipertensión y migraña. Los métodos con estrógenos están contraindicados en pacientes con alto riesgo de enfermedad tromboembólica, por ejemplo con presión arterial superior a 160/100 mm Hg, antecedentes de trombosis venosa profunda o edad de 35 años o más con un consumo de al menos 15 cigarrillos al día. Las pacientes evaluadas recientemente que eligen un método distinto del DIU o el implante pueden empezar sin consulta presencial, con asesoramiento por telemedicina o por un portal del paciente. Salvo el control de la presión arterial en las usuarias de estrógenos, no se necesita ningún seguimiento específico. Como las inyecciones de progestágeno de depósito mantienen niveles hormonales medibles durante meses, son menos adecuadas en afecciones inestables o para pacientes que desean un embarazo en el próximo año.

Preguntas frecuentes

¿Hay que esperar a la regla para empezar la píldora?

No. La mayoría de las pacientes puede empezar en cualquier momento del ciclo, con un método de respaldo durante la primera semana si empieza más de cinco a siete días después del inicio de la última menstruación.

¿Se necesita antes una citología o una exploración pélvica?

No. La citología apenas influye en la decisión, y Choosing Wisely desaconseja exigir una exploración pélvica u otra exploración física para prescribir anticonceptivos orales.

¿Cuándo puede iniciarse la anticoncepción después del parto?

Los métodos solo de progestágeno pueden iniciarse de inmediato, y un DIU puede insertarse justo después del parto, preferiblemente en los 10 minutos siguientes a la expulsión de la placenta.

Fuente

Lesnewski R. Initiating Hormonal Contraception. American Family Physician. 2021;103(5):291-300. Publicado por la American Academy of Family Physicians; el artículo actualiza una revisión anterior de Lesnewski y Prine. Esta página es un resumen preparado por Medpresso a partir de la publicación original y no sustituye al texto completo ni al consejo médico.