Cómo manejar una rodilla rígida?
Puntos clave
- En 1989 se definió la rodilla rígida como un arco de movilidad total inferior a 50°; con menos de 30° se habla de rodilla anquilosada. La rigidez se divide en contracturas en flexión, en extensión y combinadas.
- Los factores de riesgo pueden depender del paciente (como la hemofilia, la diabetes, el sexo femenino, el índice de masa corporal elevado y la depresión) o no depender de él (como las infecciones, las fracturas y la cirugía previa, incluida la reconstrucción del ligamento cruzado anterior [LCA]).
- Las opciones de tratamiento incluyen la manipulación bajo anestesia, la liberación artroscópica, hoy la primera elección, y la liberación abierta; la artroplastia total de rodilla (ATR) es una opción en la rodilla rígida dolorosa con artrosis grave.
- La ATR en la rodilla rígida exige una planificación cuidadosa, puede requerir abordajes ampliados (sección del cuádriceps o quadriceps snip, cuadricepsplastia en V-Y u osteotomía de la tuberosidad tibial) y emplea una liberación escalonada.
- Las ganancias de movilidad y los resultados clínicos son inferiores a los de la ATR estándar, y las tasas de complicaciones descritas oscilan entre el 7% y el 41%.
Resumen
Esta lección docente de EFORT Open Reviews es una revisión narrativa sobre la rodilla rígida nativa, una afección mucho menos estudiada que la rigidez posquirúrgica, que abarca su definición, clasificación, factores de riesgo y tratamiento, con especial atención a la ATR. Los autores la describen como rara pero incapacitante y concluyen que requiere un enfoque individualizado y escalonado. Se trata de una revisión, no de una guía con recomendaciones graduadas.
Definición y tipos
Algunos autores definen la rigidez como una flexión limitada a 75–90° o una contractura en flexión de más de 10°. Unos 125° de flexión se consideran suficientes para las actividades diarias, incluida la sentadilla, mientras que una flexión inferior a 90° afecta a la vida diaria. La contractura en flexión se debe sobre todo a un pinzamiento posterior, a la retracción de estructuras anteriores o a una rótula baja. La rodilla rígida y la artrofibrosis suelen usarse como sinónimos, pero son distintas: la artrofibrosis es un exceso de tejido cicatricial en al menos un compartimento de la rodilla, descrito hasta en el 4% de los pacientes tras la reconstrucción del LCA y hasta en el 23% tras la reconstrucción de dos o más ligamentos.
Factores de riesgo y evaluación
La mitad de los pacientes con hemofilia grave presentan una contractura en flexión de la rodilla. La rigidez tras una artritis séptica afecta más a la flexión que a la extensión. En un estudio de 63 pacientes con fractura de meseta tibial, el 20% tenía una contractura en flexión residual de más de 5° a los 12 meses, y las técnicas modernas y la rehabilitación acelerada han reducido la rigidez tras la reconstrucción del LCA del 35% al 4%. La evaluación comienza con la exploración clínica de la movilidad activa y pasiva, la movilidad rotuliana y el aparato extensor, con radiografías convencionales de forma sistemática; no hay evidencia para el uso sistemático de la resonancia magnética, que puede ser útil tras la reconstrucción del LCA.
Procedimientos de liberación
La manipulación bajo anestesia se realiza hoy con menos frecuencia por el riesgo de fracturas y roturas tendinosas; en un estudio en pacientes con hemofilia, una sola manipulación corrigió la deformidad una media de 22°, y los autores de ese estudio propusieron repetirla hasta tres veces hasta lograr una contractura en flexión inferior a 10°. La liberación artroscópica se plantea tras el fracaso de la manipulación o en la rigidez establecida desde hace al menos 3 meses, y funciona mejor en el déficit de extensión que en la contractura en flexión. La liberación abierta sigue siendo una opción en la rigidez grave o cuando debe liberarse la cápsula posterior.
Artroplastia en la rodilla rígida
La movilidad preoperatoria predice en gran medida la postoperatoria; en una serie, los pacientes con flexión preoperatoria inferior a 77° alcanzaron una media de 93°. Suele bastar un implante posteroestabilizado, con implantes más constreñidos si persiste inestabilidad tras liberaciones amplias. Si hay cicatrices previas, se usa la incisión más lateral, manteniendo al menos 7 cm entre incisiones. La osteotomía de la tuberosidad tibial, de 7–10 cm de longitud y 1 cm de grosor, es el abordaje ampliado preferido por los autores; una revisión sistemática describió tasas de complicaciones del 3,8–20%. Los estudios describen una mejora media de la movilidad de unos 40°, y una serie tuvo una tasa de revisión del 18,5%.
Preguntas frecuentes
¿La rodilla rígida es lo mismo que la artrofibrosis?
No. La rodilla rígida se define por una movilidad reducida, mientras que la artrofibrosis es una acumulación excesiva de tejido cicatricial en la articulación, desencadenada por traumatismos, cirugía o infección; los términos suelen confundirse.
¿Se prefiere la liberación artroscópica o la abierta?
La artroscopia es hoy la primera elección; la liberación abierta se sigue considerando en la rigidez grave y cuando debe liberarse la cápsula posterior.
¿Qué cabe esperar de una prótesis en una rodilla rígida?
Los estudios describen una ganancia media de movilidad de unos 40°, pero las mejoras son menores y las complicaciones más frecuentes que en la ATR estándar.
Fuente
Pirato F, Rosso F, Dettoni F, Bonasia DE, Bruzzone M, Rossi R. How to manage a native stiff knee. EFORT Open Rev 2024;9(5):363-374. doi:10.1530/EOR-24-0034. Acceso abierto. Resumen elaborado por Medpresso a partir de la publicación original; no sustituye al texto completo ni al consejo médico.