Grupo de investigación y evaluación de Psoriasis y artritis psoriásica (GRAPPA): recomendaciones actualizadas para el tratamiento de la artritis psoriásica 2021

Descripción general

El Grupo para la Investigación y Evaluación de la Psoriasis y la Artritis Psoriásica (GRAPPA) publicó estas recomendaciones de tratamiento actualizadas en 2021. Las desarrollaron conjuntamente reumatólogos, dermatólogos y pacientes colaboradores en investigación, con el objetivo de apoyar la toma de decisiones compartida sobre el tratamiento de las personas con artritis psoriásica.

Enfoque por dominios

Las recomendaciones se organizan en torno a los dominios clínicos de la enfermedad: artritis periférica, afectación axial, entesitis, dactilitis, psoriasis cutánea y psoriasis ungueal. También se tienen en cuenta condiciones relacionadas como la uveítis y la enfermedad inflamatoria intestinal. La elección del tratamiento debe considerar todos los dominios activos, junto con las comorbilidades y las preferencias del paciente, en lugar de centrarse solo en las articulaciones.

Estrategia terapéutica

Entre las opciones disponibles se encuentran los fármacos modificadores de la enfermedad sintéticos convencionales, las terapias biológicas dirigidas a distintas vías de citocinas y las moléculas pequeñas sintéticas dirigidas. La evidencia de cada clase se resume dominio por dominio, lo que ayuda a elegir un tratamiento que cubra el perfil completo de la enfermedad de cada paciente. Las recomendaciones respaldan una estrategia de tratamiento por objetivos, con reevaluación periódica y escalada cuando la actividad de la enfermedad sigue siendo inaceptable.

Comorbilidades y atención integral

Se presta atención a las comorbilidades cardiovasculares, metabólicas y de salud mental, frecuentes en la artritis psoriásica y capaces de condicionar la elección del tratamiento. Las medidas no farmacológicas y la educación del paciente forman parte del manejo global.

Implicaciones para la práctica

El mensaje práctico es la atención individualizada: evaluar cada dominio de la enfermedad, elegir un tratamiento que los cubra, implicar al paciente en las decisiones y revisar la respuesta de forma sistemática, con estrecha colaboración entre reumatología y dermatología.