Lesiones por congelamiento

Descripción general

Esta revisión de StatPearls de Basit, Wallen y Dudley, actualizada por última vez en junio de 2023, trata la congelación (lesión por frío con congelación), el daño tisular por exposición al frío a temperaturas inferiores a 0 °C. Los pies, las manos, las orejas, los labios y la nariz son las zonas más afectadas. Las personas sin hogar, los niños, los mayores y quienes realizan actividades al aire libre son especialmente vulnerables, y el riesgo aumenta con el viento frío, la altitud, la humedad, el consumo de alcohol o drogas, la alteración del estado mental, la desnutrición, el tabaquismo y enfermedades como la diabetes, la enfermedad vascular periférica y la enfermedad de Raynaud. El objetivo del tratamiento es salvar la mayor cantidad posible de tejido y de función.

Fisiopatología

La vasoconstricción reduce el flujo sanguíneo, se forman cristales de hielo dentro y alrededor de las células y se dañan las membranas, y la estasis, los microtrombos y la lesión por reperfusión añaden isquemia. La lesión tiene una zona de coagulación (irreversible), una zona de estasis (potencialmente reversible) y una zona de hiperemia. La repetición de ciclos de descongelación y recongelación empeora la lesión.

Exploración y evaluación

La piel está pálida y blanquecina y más tarde puede volverse oscura o violácea. La congelación superficial forma ampollas con líquido claro al recalentar, mientras que la profunda se vuelve hemorrágica y puede evolucionar a gangrena. La primera exploración no predice la profundidad final. Tras el recalentamiento, el edema aparece en 3 a 5 horas, las ampollas en 4 a 24 horas, la escara a los 10 a 15 días y la momificación con una línea de demarcación a las 3 a 8 semanas. El diagnóstico es clínico, y la gammagrafía trifásica con tecnecio-99 y la angio-RM pueden ayudar a predecir el nivel de amputación e identificar a los candidatos a trombólisis. La clasificación es por grados, como las quemaduras (de primero a cuarto), o mediante un esquema de cuatro grados basado en la extensión de la cianosis, en el que un grado mayor supone mayor riesgo de amputación.

Tratamiento

Se protege al paciente de más frío y solo se recalienta en el lugar si no hay riesgo de recongelación. Se cambia la ropa mojada y se evita frotar. En el hospital se introduce la extremidad en un baño de agua caliente a unos 40-42 °C, una vez corregida la hipotermia (temperatura central superior a 35 °C). Se usa ibuprofeno, con analgésicos más potentes si hace falta. Las ampollas blancas pueden drenarse y las hemorrágicas se dejan intactas, y el desbridamiento y la amputación se retrasan (hasta 6 semanas) hasta que esté clara la viabilidad, salvo en el síndrome compartimental. Los pacientes con lesión de espesor total y sin reperfusión tras el recalentamiento pueden ser candidatos a tPA, que puede reducir la amputación de dedos, y el iloprost intravenoso no está disponible en Estados Unidos.

Pronóstico y prevención

La recuperación lleva de 5 a 30 días según la gravedad. Los signos desfavorables incluyen las ampollas hemorrágicas, la cianosis que no palidece y la piel firme tras el recalentamiento. Los problemas a largo plazo incluyen la intolerancia al frío, las parestesias, la pérdida de uñas, el dolor crónico y el síndrome de dolor regional complejo, y debe evitarse la exposición al frío hasta un año. La prevención depende de la ropa adecuada, el refugio, la hidratación, mantener la ropa seca y evitar el alcohol.