Diagnóstico y tratamiento de la migraña en diez pasos

Visión general

La migraña es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes e incapacitantes y, sin embargo, sigue estando infradiagnosticada e infratratada. Este consenso de expertos propone un enfoque estructurado en diez pasos para diagnosticar y tratar la migraña en la práctica diaria. Está dirigido sobre todo a médicos de atención primaria y a clínicos no especializados, con el objetivo de acercar una atención basada en la evidencia más allá de las unidades de cefalea.

Diagnóstico

Los primeros pasos se centran en establecer un diagnóstico correcto. Este se basa en una anamnesis cuidadosa y en los criterios diagnósticos internacionales de migraña con y sin aura. Se orienta al clínico para reconocer los signos de alarma que sugieren una cefalea secundaria y justifican más estudios. También es fundamental detectar y abordar la cefalea por uso excesivo de medicación, que perpetúa las crisis frecuentes y reduce la eficacia del tratamiento. Se recomienda llevar un diario de cefaleas para registrar la frecuencia de las crisis, los desencadenantes y la respuesta al tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento de la crisis debe ser eficaz, tomarse al inicio del episodio y escalarse de forma progresiva si las opciones más sencillas fallan, prestando atención a síntomas asociados como las náuseas. El tratamiento preventivo está indicado cuando las crisis son frecuentes, incapacitantes o no se controlan bien con el tratamiento agudo. Su elección depende de las comorbilidades, las contraindicaciones y las preferencias del paciente. Las medidas no farmacológicas también forman parte del abordaje: horarios regulares de sueño y comidas, actividad física, manejo del estrés e identificación de los desencadenantes personales.

Seguimiento y derivación

Los pasos finales explican cómo evaluar la respuesta al tratamiento a lo largo del tiempo, cuándo ajustar o suspender la prevención y cuándo derivar a un especialista en cefaleas, por ejemplo si el diagnóstico es dudoso o fracasan los tratamientos habituales. El enfoque favorece una atención a la migraña coherente y centrada en el paciente desde atención primaria.