Lesión por quemadura

Descripción general

Esta revisión (Primer) sobre las quemaduras, publicada en Nature Reviews Disease Primers en 2020 por Jeschke y colaboradores, ofrece una visión general de la epidemiología, los mecanismos, el diagnóstico, el tratamiento y los resultados a largo plazo de las quemaduras y señala los retos pendientes. Las quemaduras son lesiones infravaloradas con una morbilidad y mortalidad considerables, y los pacientes no están recuperados cuando las heridas han curado, porque las quemaduras provocan cambios físicos, mentales y de calidad de vida a largo plazo. La OMS calcula 11 millones de quemaduras y 180.000 muertes al año, con cerca del 90 % de las quemaduras en países de ingresos bajos y medios.

Clasificación y fisiopatología

Las quemaduras se clasifican por la causa, la profundidad (de superficial a cuarto grado) y el tamaño. Una quemadura mayor no está bien definida, pero la orientación es más del 10 % de superficie corporal en ancianos, más del 20 % en adultos y más del 30 % en niños. Las quemaduras graves causan una respuesta inflamatoria desregulada, un shock distributivo con fuga capilar, una función cardíaca deprimida en las primeras 24 a 48 horas, disfunción inmunitaria con alto riesgo de infección y un estado hipermetabólico y catabólico que puede durar hasta 36 meses. La lesión por inhalación, otros traumatismos y las bacterias de origen intestinal aumentan la carga, y la infección y el fallo multiorgánico causan la mayoría de las muertes.

Diagnóstico y prevención

La evaluación sigue el reconocimiento primario y secundario (ATLS y ABLS), con el tamaño de la quemadura estimado con el diagrama de Lund y Browder en niños y la regla de los nueves en adultos. Las estimaciones de los no expertos suelen ser imprecisas, y se estudian herramientas como la imagen con láser Doppler para la profundidad. La inhalación de humo se sospecha por estridor, ronquera, esputo carbonáceo y hallazgos faríngeos. La mayoría de las quemaduras son prevenibles, y los programas de prevención deben adaptarse a las causas locales con la matriz de Haddon.

Tratamiento

La atención tiene cinco fases: evaluación aguda, reanimación, cobertura de la herida, cuidados críticos de soporte y rehabilitación. La reanimación usa un cristaloide balanceado (Ringer lactato templado) con una velocidad inicial obtenida de fórmulas (2 a 4 mL/kg por % de superficie en 24 horas, o la Regla de los Diez) ajustada a una diuresis de 0,3 a 0,5 mL/kg/h, y se considera el rescate con coloides para evitar la sobrerreanimación. La escisión temprana y el autoinjerto son el patrón oro en las quemaduras profundas, y en las extensas se usan aloinjerto, malla de Meek, matrices dérmicas y piel cultivada. No se usan antibióticos sistémicos profilácticos.

Evolución a largo plazo

Las cicatrices hipertróficas aparecen en el 30 al 90 % de las quemaduras, y los queloides sobre todo en pieles más oscuras. La fisioterapia y la terapia ocupacional tempranas limitan las contracturas. Los supervivientes de quemaduras refieren peor calidad de vida, más ansiedad y depresión y mayor mortalidad a largo plazo, y del 66 al 74 % vuelve al trabajo. Los autores piden registros globales, mejores herramientas para valorar la profundidad, la predicción de la sepsis y atención a los cuidados a largo plazo.