Evaluación de la gravedad de las afecciones respiratorias
Puntos clave
- En general, los niños con dificultad respiratoria deben manipularse lo mínimo posible.
- La gravedad puede valorarse casi siempre sin tocar al niño; se puede pedir a los padres que le descubran el tórax y el abdomen.
- La observación cuidadosa es importante, porque la saturación de oxígeno puede ser engañosa.
- La gravedad se clasifica como leve, moderada, grave o potencialmente mortal según la conducta, el color, la frecuencia respiratoria, el trabajo respiratorio, la oxigenación, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Todo niño con dificultad respiratoria grave debe comentarse con un médico sénior.
Resumen
Esta guía del Royal Children's Hospital de Melbourne ofrece una forma estructurada de graduar la gravedad de los procesos respiratorios en niños. Se basa sobre todo en la observación cuidadosa y no en los monitores; el manejo de cada enfermedad, como el asma, la bronquiolitis, el crup o la neumonía, se trata en sus guías específicas.
Graduación de la gravedad
En el cuadro leve, la conducta y el color son normales, el niño puede hablar con normalidad, las frecuencias respiratoria y cardíaca son normales o algo elevadas y el trabajo respiratorio es nulo o mínimo. El cuadro moderado presenta irritabilidad intermitente, menor actividad, cierta limitación para hablar, palidez, frecuencia respiratoria aumentada, trabajo respiratorio moderado y frecuencia cardíaca ligeramente aumentada. El cuadro grave presenta irritabilidad o letargo crecientes, habla limitada a palabras sueltas, palidez o cianosis, trabajo respiratorio marcado, frecuencia cardíaca muy aumentada o bradicardia y SpO2 por debajo del 90 % con aire ambiente; cualquier necesidad de oxígeno en el crup se considera grave. El cuadro potencialmente mortal presenta somnolencia o inconsciencia, incapacidad para hablar, cianosis, frecuencia respiratoria muy aumentada, bradipnea o apnea, uso intenso de la musculatura accesoria o esfuerzo respiratorio débil, arritmia o bradicardia e hipotensión. No debe medirse la presión arterial en el crup.
Trabajo respiratorio y otras consideraciones
Los signos de aumento del trabajo respiratorio incluyen tiraje intercostal, supraesternal y subcostal, uso de la musculatura accesoria como aleteo nasal, cabeceo y postura inclinada hacia delante, y quejido. La fiebre puede aumentar las frecuencias respiratoria y cardíaca. Las sibilancias, el estridor y sobre todo la disminución de la entrada de aire ayudan en la valoración. También deben valorarse la alimentación y la hidratación, que pueden afectarse pronto. La taquipnea sin esfuerzo puede reflejar la compensación de una acidosis metabólica, por ejemplo en la sepsis o la cetoacidosis diabética.
Preguntas frecuentes
¿Basta la pulsioximetría para valorar la gravedad?
No. La oxigenación tiene una utilidad limitada en muchos procesos respiratorios pediátricos; la guía aconseja fijarse en los demás signos y no centrarse en el monitor.
¿Cuándo debe trasladarse al niño?
Cuando el manejo supera la capacidad del centro sanitario local.
Fuente
The Royal Children's Hospital Melbourne. Clinical Practice Guidelines: Assessment of severity of respiratory conditions. Última actualización: septiembre de 2024. Respaldada por el Paediatric Improvement Collaborative (PIC). Este resumen fue elaborado por Medpresso a partir de la guía original y no sustituye al texto completo ni al consejo médico.