Fractura aguda de escafoides: Guía de diagnóstico y tratamiento

Resumen

Esta revisión ofrece recomendaciones para diagnosticar y tratar las fracturas agudas del escafoides, las fracturas más frecuentes de los huesos del carpo. Pasan desapercibidas con facilidad, y un diagnóstico tardío aumenta el riesgo de pseudoartrosis y de problemas de muñeca a largo plazo.

Sospecha clínica

Debe sospecharse una fractura de escafoides tras una caída sobre la mano extendida con dolor en el lado radial de la muñeca. El dolor a la palpación en la tabaquera anatómica y otras maniobras de provocación son sensibles pero poco específicos, por lo que la combinación de hallazgos es más útil que cualquier signo aislado.

Pruebas de imagen

Las radiografías iniciales deben incluir proyecciones específicas de escafoides. Como las radiografías precoces pueden no mostrar la fractura, los pacientes con sospecha clínica persistente y radiografías normales deben someterse a pruebas adicionales. Se prefiere la resonancia magnética por su precisión para descartar la fractura, y la TC es útil para definir el desplazamiento. La imagen avanzada precoz evita inmovilizaciones prolongadas innecesarias en pacientes sin fractura.

Tratamiento

Las fracturas no desplazadas de la cintura del escafoides suelen tratarse con inmovilización con yeso, mientras que la fijación quirúrgica es una opción para los pacientes que desean volver antes a su actividad. Las fracturas desplazadas, inestables o del polo proximal suelen requerir fijación quirúrgica por su mayor riesgo de pseudoartrosis.

Seguimiento

Antes de retirar la inmovilización debe confirmarse la consolidación, idealmente con TC cuando las radiografías no son concluyentes. La pseudoartrosis y la necrosis avascular son las principales complicaciones a vigilar.