Lesión de la articulación acromioclavicular

Descripción general

Esta revisión de StatPearls de Kiel, Taqi y Kaiser, actualizada por última vez en septiembre de 2022, trata las lesiones de la articulación acromioclavicular (AC). Suponen más del 40 % de las lesiones de hombro y casi el 10 % de todas las lesiones en deportes de contacto como el fútbol americano, el lacrosse y el hockey sobre hielo, y suelen producirse en el deporte, por caídas de bicicleta o en accidentes de tráfico. Las lesiones leves causan poca morbilidad, pero las graves pueden restar mucha fuerza y función al hombro y pueden acompañarse de fractura de clavícula, pinzamiento o, rara vez, lesión neurovascular.

Anatomía y presentación

La articulación se estabiliza sobre todo por el ligamento AC, cuya porción superior es la más importante, y por los ligamentos coracoclaviculares (trapezoide y conoide), que dan estabilidad vertical. El mecanismo habitual es un golpe directo en la parte lateral del hombro con el brazo en aducción, o una caída sobre la mano o el codo con el brazo extendido. Los pacientes tienen dolor anterosuperior del hombro, hinchazón, hematoma o una deformidad visible y a veces el signo de la 'tecla de piano', en el que la clavícula elevada rebota al presionarla hacia abajo. Deben revisarse toda la clavícula, la articulación esternoclavicular y el estado neurovascular.

Evaluación y clasificación

Las radiografías estándar suelen bastar. Una proyección de Zanca (haz inclinado de 10 a 15 grados en sentido craneal), proyecciones AP bilaterales y proyecciones de estrés con peso ayudan cuando el diagnóstico es dudoso, y la ecografía o la RM son opciones si persiste la duda. La distancia coracoclavicular se compara con el lado contrario. La clasificación de Rockwood (tipos I a VI) orienta el tratamiento: el tipo I es un esguince del ligamento AC, el tipo II rompe el ligamento AC y produce un esguince del ligamento coracoclavicular, el tipo III rompe ambos con una distancia coracoclavicular entre un 25 y un 100 % mayor, el tipo IV desplaza la clavícula hacia atrás, el tipo V tiene un desplazamiento de más del 100 % y el tipo VI es un desplazamiento inferior poco frecuente.

Tratamiento

Los tipos I y II, y muchas lesiones de tipo III, se tratan sin cirugía con cabestrillo, analgesia, hielo y fisioterapia. Se considera la cirugía en las lesiones de tipo III con un desplazamiento de más del 75 %, en trabajadores manuales y deportistas de élite, cuando importa el aspecto estético o cuando fracasa el tratamiento conservador, y los tipos IV a VI suelen requerir cirugía. Las opciones de fijación aguda incluyen la placa en gancho (que hay que retirar después), el tornillo coracoclavicular de Bosworth y el cerclaje con banda de tensión (ambos se retiran hacia las 8 semanas) y la reconstrucción con endobutton. Las lesiones crónicas se tratan con desbridamiento de la articulación, reconstrucción ligamentosa y fijación estable, por ejemplo con las técnicas de Weaver-Dunn modificada, de Mazzocca o de docking, y el procedimiento de Mumford se usa en las lesiones crónicas dolorosas de tipo I y II.

Pronóstico

La mayoría de los pacientes tratados sin cirugía recupera la función a las 6 semanas y vuelve a la actividad normal a las 12. Tras la cirugía se inmoviliza el brazo 6 semanas y la actividad completa se retoma a los 6 meses. El dolor residual afecta al 30-50 % de los pacientes, y las complicaciones incluyen artrosis, irritación por el material, infección y capsulitis adhesiva.