Hongos medicinales: uso clínico
Las setas, famosas por su valor culinario y nutricional, están ganando reconocimiento por sus propiedades medicinales. Se utilizan no sólo como alimento dietético sino también en forma de suplementos, nutracéuticos y productos de micoterapia. Los hongos medicinales (MM) exhiben una gran cantidad de acciones farmacológicas, que incluyen propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, inmunomoduladoras, antidiabéticas, citotóxicas, antioxidantes, hepatoprotectoras, anticancerígenas, antialérgicas, antihiperlipidémicas y prebióticas, entre otras. Los compuestos fúngicos con bioactividad, particularmente los polisacáridos, desempeñan un papel crucial en estas propiedades medicinales, ejerciendo efectos antitumorales, inmunomoduladores, antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianos y antidiabéticos.
Además, los hongos son ricos en proteínas con propiedades citotóxicas y anticancerígenas. Se han utilizado tradicionalmente para mantener el bienestar y tratar diversas enfermedades, especialmente en las regiones asiáticas. En los últimos tiempos han ganado protagonismo en los suplementos dietéticos y en la medicina alternativa complementaria (CAM) y en la medicina integrada complementaria (CIM), particularmente en el campo de la oncología. Sin embargo, el campo sigue siendo complejo y gran parte de la investigación se limita a modelos animales o in vitro. La falta de estudios en humanos y de estandarización en dosis, preparaciones y declaraciones entre los suplementos de hongos plantea desafíos para realizar ensayos clínicos e interpretar los resultados. Sin estandarización, la validez y repetibilidad de los resultados se ven comprometidas, lo que dificulta su integración en la práctica médica.