Frecuencia del consumo de zanahoria asociada con reducción del IMC y obesidad

El consumo de vegetales juega un rol importante en la potencial prevención de enfermedades crónicas, incluyendo la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. La obesidad, un contribuyente significativo para la prevalencia global de dichas condiciones, impacta negativamente en la cálida de vida de los mismos. Numerosas investigaciones han revelado una correlación notable entre el consumo de vegetales específicos y el índice de masa corporal (IMC). Por eso, un grupo de investigadores japoneses realiza un análisis comprehensivo asociado a un genoma alto. Su objetivo fue escrutinizar la interacción genética entre la ingesta autorreportada de vegetales como las zanahorias, el brócoli, espinacas, diversos vegetales verdes, calabaza y caos, con relación al IMC y a la presencia de obesidad. 
Una cohorte substancial de 12,225 participantes entraron este estudio, que arrojó resultados interesantes. Los investigadores hallaron interacciones convincentes entre la frecuencia de consumo de zanahoria y una variante genética conocida como rs4445711, con relación al IMC y la presencia de obesidad. En esencia, los individuos que incorporaron zanahorias a su dieta, tienden a exhibir menor IMC y una reducción a la propensión a la obesidad, más frecuentemente.
Este innovador estudio permanece como el pionero, por dilucidar la intrincada relación entre los factores genéticos específicos y la frecuencia de consumo de ciertos vegetales, y su impacto en el IMC y la probabilidad de obesidad. 
Las zanahorias, rebosantes de antioxidantes betacarotenos como β-caroteno, α-caroteno, y β-cryptoxantina, son el punto focal de esta revelación. Investigaciones epidemiológicas han establecido firmemente la conexión entre niveles elevados de β-caroteno en el torrente sanguíneo y la disminución del riesgo de Diabetes Tipo II, diversos tipos de cáncer, y la mortalidad general.